jueves, 27 de abril de 2017

Una colosal despedida


Haydé, Eduardo y yo fuimos a Heidi's para vernos por última vez antes de empezar a trabajar en Mexicali. Nótese el cuidado de la frase, seguramente nos volveremos a ver algún día, pero n oantes de que trabaje de nuevo en Mexicali.

Astutamente, Haydé propuso Heidi's, un restaurante muy bueno, muy cerca de mi casa, y que es bien sabido me trae muchísimos recuerdos tapatíos desde poder volver a comer comida alemana, hasta días muy lluviosos y reuniones con los compañeros de la escuela de alemán.

De comer, pedimos el Koloss, un plato que trae tocino chuleta, salchichas, chamorro, col agria, col morada, papa y aderezos. Estuvo excelente y nos hartamos de carne,

Al final, vinimos a mi casa para darle a Haydé la arrocera eléctrica. Por primera vez pasaron a mi casa, de la cual nunca he estado particularmente orgulloso en cuanto a acomodo y decoración y todo eso, pero pues ya que, ya me voy. La mejor parte de la Casa Blanca siempre han sido los roommates, lástima que eso no lo alcanzaron a conocer.

Me dio mucho gusto haberme reunido con Haydé y Eduardo una vez más. Está bien chilo poder tener una cura muy particular, mezcla de nerdadas, Guadalajara, foráneos, intercambios, videojuegos, y cosas así. Los voy a invitar constantemente a Baja California, yo se que un día se animarán y me visitarán.

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