domingo, 9 de abril de 2017

Un último San Nico


Hoy fui súper rápido y súper solo a comer un lonche de pierna con panela y un agua de horchata de frutas en el tianguis de San Nico.

Llegué muy temprano para alcanzar a ir a los ejercicios cuaresmales más tarde. No hice filas, y hasta encontré una banca donde sentarme, y me puse a comer viendo a unos morrillos jugando futbol. El lonche estaba buenísimo, sobre todo esas mordidas donde la crema, la carne, el queso, el tomate y el jalapeño se mezclan a la perfección.

Pero la experiencia global no estuvo tan padre, hubiera preferido ir con los roommates y sentarnos un rato en el zacate. Lástima que es Semana Santa y ya muchos se fueron, pero prefiero haber ido y comido y no dejar que eso me entristezca.

Una ex-compañera de trabajo me dijo que "nunca hay un buen momento para renunciar", y creo que con esta despedida es así, ya que la anuncié con mucho tiempo pero sigue siendo triste y dolorosa. Seguiré intentando manejarlo como un "hey, pero voy a seguir viniendo, y ustedes pueden visitarme".

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