domingo, 30 de abril de 2017

Adiós Guadalajara, venga Mexicali


Por la manera apresurada y desorganizada en que empaqué, cualquiera hubiera pensado que estaba escapando de algo o alguien de última hora. Pero nada de eso, estaba listo y muy emocionado por el nuevo panorama que tengo por delante.

Al final mis maletas no fueron lo que esperaba y decidí mejor dejar atrás más cosas. Aún así, terminé pagando sobrepeso en el aeropuerto. Los roommates salieron a despedirme hasta la calle, y movían sus manos de lado a lado mientras el carro se alejaba.

Siento que me fui en el mejor momento. No dejo nada pendiente, no dejo ninguna deuda, no hay nada a lo que sienta que no puedo volver. De verdad, si existe una manera perfecta de irse, creo que estuve muy cerca de ella. Los casi 5 años de Guadalajara van a ser armas valiosísimas para enfrentar todos los nuevos retos que tengo en puerta.

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