viernes, 4 de noviembre de 2016

Se casaron María y José Luis


Una vez más, Medalla se vistió de gala para albergar una boda, pero no cualquier boda, pues ésta sería la boda que inauguraría el matrimonio Espinoza González.

Disfruté mucho la misa aunque me tocara sentarme solito. Fue oficiada por el Padre Nelson, el mismo que llegara como seminarista junto a José Luis hace años. Durante la homilía se fue directito a ese tema, y le dio un sentido muy bonito sobre cómo, a fin de cuentas, aunque el camino estuvo raro, tanto María como José Luis fueron por ahí por escuchas el llamado de Dios. Y lo que más me gustó fue el consejo de mantenerse fieles a Dios, pues si se le era infiel a Él, era mucho más fácil ser infiel en todo lo demás.

Ya en la noche, nos vimos en el salón del Club Camac. Está muy padre, buen espacio y buen diseño, pero la acústica del lugar no nos dejaba platicar. El Memo, Mike y yo nos salimos para cotorrear, mientras que Iván y Sara se fueron a bailar, porque la neta el grupo y la selección de canciones no estaba mal.



Estábamos afuera súper a gusto, el mesero nos mantuvo un flujo constante de bebidas servidas a nuestra mesa, y como la pared era de cristal y la música estaba altísima, no nos perdíamos de cómo iba la fiesta. De hecho el muchacho que contrataron para hacer el vídeo de la boda nos dijo que "no entendía como el grupo musical podía estar haciendo eso, los novios pagan mucho como para que ellos entregaran esa cochinada". Whelp.

Por ahí de las 12 el Memo empezó a malacopear muy gacho, y tanto él como el Mike tenían cosas que hacer temprano, así que mejor le cortamos a las 12:30, no sin antes tomar unas fotos bien chilas:



La neta, ya me gustaron las bodas. Te lo pasas chilo, todo es felicidad, y cada quien puede andar en su rollo con sus amigos, no todos tienen que bailar o sentarse a tomar y decir tonterías.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Deja algo lindo, especial, original y coherente =)