martes, 26 de julio de 2016

Si bueno pues ya váyanse


Estar despidiéndose de amigos que ya se van a trabajar a otro lado es de las cosas más difíciles que me han pasado en la vida laboral. Por un lado estás resentido porque esto produce un hueco nuevo en tu vida, por otro lado, sabes que lo más sano para todos es que se vayan. También, sabes que igual la persona va a seguir disponible después, no hay necesidad de armar tanto argüende.

Se genera mucho material para estar rumiando mentalmente en los ratos libres y los no tan libres:

1) Qué difícil ha de ser ser mánager y estar en una situación en que la gente crece tanto (o cree que ha crecido tanto) que se va desesperando y perdiendo moral porque no le dan más, ya sea dinero o actividades o lo que crean que se merecen. Si la empresa simplemente no está interesada en darles más, pues no hay nada mucho que el mánager pueda hacer.

2) Y puede ser muy triste para alguien porque lo puede pensar desde el ángulo "buuu, la empresa no hace ningún esfuerzo por retenerme". No sé qué rayos nos creemos, pero somos mucho más dispensables de lo que parece, ¿o no han pasado solo 2 años que entramos a esta empresa sin saber ni pío de lo que actualmente hacemos?

3) Cada que alguien dice que se va se disparan todos los procesos de preocupación dentro de mi. Son mínimo 3 preguntas: ¿Debería irme yo también? ¿Están consiguiendo algo mejor que lo que yo tengo? ¿Qué es lo que yo quiero? Pero como soy un pinche preocupón obviamente no me quedo nada más en esas 3 preguntas, y muchas veces termino incluso pensando si debí si quiera haberme ido de Mexicali. Geez, gracias gente yéndose, no es como que mi vida necesitara más pinches consternaciones existenciales.

4) Me gustaría pensar que la situación de estas personas es tan dura, aguantan tan poco ya su día a día y la necesidad de cambio es tan grande, que si se detienen a pensar en todo el dolor y la inestabilidad que causarán con su abandono, pero el cambio es ya demasiado necesario. Pero nah, la mayoría hasta se sienten verguísimas, como si irse y dejar valiendo madre proyectos o a sus compañeros y amigos fuera algo chingón. "Ay, es que, mi vida".

5) Abandono y vencimiento. Porque si esa gente se puede inventar una narrativa en sus mentes de "tenía que irme de esta manera, no había otra forma ya", yo también puedo inventarme una de que la gente yéndose así nada más de repente está abandonando las cosas, rindiéndose y bajando los brazos para caber y poder irse por la puerta chica.

6) Peeeero, como siempre, es muy fácil apuntar a una situación no ideal y parlotear sobre cómo deberían ser las cosas. Nadie necesita escuchar eso, no todos están dispuestos a regirse bajo los mismos ideales y estándares (para algunos ni siquiera es posible por situaciones personales), y las acusaciones como la del punto 5 son más bien arranques emocionales por el mismo miedo que todos estamos sintiendo. Algunos sienten esas incertidumbres y dicen "no mames, no, cambio cambio cambio, rápido, necesito mi ilusión de control ya", y otros apretamos los dientes y esperamos a evaluar las cosas después de los putazos. En lo personal, mi carácter y posición actual me permiten estar en el segundo grupo sin muchos problemas.

Y al final del día todo esto son como puras papitas mentales con un chingo de chile y limón. La vida avanza y nos damos cuenta de que la cotidianidad pasada, así de bella como la recordamos, también puede llegar a ser horripilantemente dispensable.

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