miércoles, 13 de julio de 2016

Múltiples idas


Hoy se regresaron mis hermanas a Mexicali, como estaba planeado. Alcanzamos a visitar el Mercado México en Guadalajara para comprar cosas en Hinoki, que es mi restaurante japonés de moda porque venden onigiris elaborados y empaquetados como los konbini en Japón. Ivy y Luna se fueron a tiempo y llegaron sanas y salvas a Mexicali.

En la tarde seguí trabajando y menseando, y por cualquier razón busqué a Edita en Facebook. Sorpresa, su perfil no existe o me bloqueó. Me inclino por el ya no existe porque es algo que solía hacer cuando se hartaba de la gente y la vida y todo en general, cerraba su cuenta y ya después volvía a abrirla.

Pero me dio un sentimiento súper extraño de "oh wow, ¿de verdad ya nunca en la vida podré hablar con Edita?". Me dieron ganas legítimas de saber cómo estaba, y decidí mandarle un correo a una dirección que alguna vez usó para mandarme fotos de su dormitorio cuando estudió en República Checa. Fail, el correo rebotó. Lo volví a mandar por si a caso y obtuve el mismo resultado.

Estoy muy triste. Tengo como dos año y medio sin hablar con Edita, y no tener manera de comunicarme con ella es como un paso más para seguir alejándome de mis días en Austria. Bueno, cuál paso ni que nada, es como una súper zancada.

No quiero ni ver las fotos de Edita o de Austria. Es curioso como hoy la fotografía se ha democratizado tanto que ya no es una prueba suficiente de que algo pasó. Hace años una fotografía te daba la seguridad plena de que algo había sido y pasado. Hoy tengo miedo de ver esas fotos y hasta dudar de su veracidad.

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