sábado, 21 de mayo de 2016

El peor mal del puerco en la historia de los males de los puercos

Hoy no tenía mi día muy estructurado. Le metí algunas horas al trabajo en la mañana, me puse a experimentar con unas cosillas de SharePoint, y luego decidí que era hora de conseguir algo de comer. Tenía varios días con antojo de torta ahogada, así que decidí ir a unas que están cerca de la casa pero le añadiría algo nuevo: Pediría para llevar.

What, ¿qué tiene de especial pedir para llevar? Ah pues, resulta que la torta ahogada para llevar es un experimento maravilloso en el que te dan todo en una bolsa de plástico, y te lo llevas ahí remojándose ya aguadeándose para luego consumirlo como un solo menjurje caldos de pan, carnitas y salsa. Todavía me fui más extremo, pidiendo también los dos tacos dorados extra con carne y en bolsita, cómo no.

Era algo muy parecido, la mía hasta tenía doble bolsa

Llegué a la casa y me puse a ver anime en lo que comía. Todo iba bien, estaba cuchareando la mezcla ya bien aguada desde mi bolsita y tomando un buen de agua por lo enchilado. Como sospechaba, todo tenía buen sabor porque está ahí adentro haciendo una amalgama de comida. Pero de repente ya no podía más, había terminado la torta y me quedaba un taco con carne, pero de verdad sentía que no debía meter más comida a mi cuerpo, tenía años que no lo sentía tan claramente.

Tuve que echarme en la cama y vi Netflix como dos horas para luego caer dormido otras dos. Según yo saldría a correr en la noche pero ya no tuve fuerzas. Esta vez sufrí el mal del, literalmente, puerco, por querer jugarle al tapatío estudihambre vergas. Aunque ahora que lo pienso, en retrospectiva, si comí rapidísimo porque el capítulo de anime que estaba viendo todavía no terminaba y yo ya había acabado de comer, eso quiere decir que me atasqué como en 20 o 25 minutos. Nunca más.

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