martes, 3 de mayo de 2016

Balancearse entre orgullo y autoestima


El otro día me habló mi tío Fali, que se habían encontrado a Ary en alguna boda y que se veía igualita y que iba sola y que me fijara qué onda porque un clavo saca otro clavo y tal.

Mi tío Fali es el que más me ha estado recriminando que no he buscado a Adriana por puro orgullo, pero yo no lo veo así. Hablarle a Adriana es mas una tentación que me cuesta muchísimo evitar cada que me siento solo o deprimido, o cada que paso por momentos difíciles y pienso que todo estaría mucho mejor si tuviera a alguien que mágicamente justificara la desesperación y el estrés.

Hablarle de vuelta se sentiría como rendirme y finalmente admitir "wow, solo no me basto y eres tu lo que me falta". Es demasiado poder y un exceso de importancia para una sola persona, sobre todo para una que ya dijo "esto no es lo mío", empacó y se fue.

El solo hecho de ya reconocer que no puedo yo solo debería ser prueba suficiente de que esto no es por orgullo. Es por miedo, es por auto-protección. Es por aprender a darme mi lugar o al menos rodearme de las personas correctas.

Ha sido un camino muy largo desde que llegué a Guadalajara y "omg me sé cuidar solo" hasta "ok estoy llegando a los límites de mi soledad". En gran parte, de eso se trató toda la maroma de salirme de Mexicali.

4 comentarios:

  1. Anónimo11:13 p.m.

    Encontrar el amor cuesta pero vale la pena pagar el precio y cuando llega, el corazón no miente.

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    1. No pero ya estuvo de hablar de estar buscando el amor, hay que cambiar la conversación a aprender a estar bien con uno mismo >:(

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  2. Está bien intrigante el anónimo de arriba.

    Entiendo todo lo que escribes. Orgullo no tienes, pero suena medio alarmente que te moleste eso de "wow, solo no me basto y eres tu lo que me falta". No tiene por qué ser tan radical el pensamiento, y creo que más bien sería un "eres tú ALGO DE lo que me falta". Anyway, esa es solo una de tus -muy buenas- razones por las cuales no hacerlo.

    Al final es una pregunta sencilla, una de Sí o No; ¿quieres hablarle otra vez? Yo creo que lo primero que se te venga a la mente ante esa pregunta, dicta en gran parte lo que debes hacer.

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    1. Siento que hay días en que todavía quiero hablarle, pero es como por reflejo, una secuela que te queda después de vivir algo fuerte. Ya cuando lo pienso más fríamente, siento que a largo plazo no sería lo más conveniente.

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