sábado, 27 de febrero de 2016

#Pokemon20, 20 años trabajando en equipo


Hoy es el 20 aniversario de la salida de los juegos de Pokémon. Por allá del 96, yo vería por primera vez a estos monstruos en un display verdoso, de 2.66 pulgadas en diagonal, corriendo en un ladrillote de plástico. ¿Suena como una experiencia súper moderna y con tecnología de punta? No, ni siquiera en esos tiempos lo era. Pero para mi, esos monstruos fueron el poder más grande que jamás había tenido en mis manos.

Estaba pensando elegir mi Pokémon de cada una de las 6 generaciones, pero esa idea hubiera enajenado a varios, sobre todo a aquellos que solo conocieron a los primeros 151. Es bien sabido que Pokémon es muy importante para mi, sería mejor escribir un poco sobre eso.

Hay muchas cosas maravillosas en esta franquicia. Los diseños de los monstruos, los lugares que visitas, las historias, las estrategias. Pokémon tiene la magia de ser interpretado y amado de maneras muy variadas y diferentes, por ejemplo, ahí están los que son adictos a coleccionar cosas o los que se matan criando el Pokémon perfecto para que encajen en una súper complicada estrategia de combate.

En esta ocasión, voy a escribir sobre algo que Pokémon me transmite mucho, muy seguido, y de manera intensa: la importancia del trabajo en equipo. En los juegos de Pokémon, puedes traer hasta 6 monstruos contigo, todo el tiempo. Algunos eligen traer a los más bontios, otros a los más nuevos o a puros de algún tipo específico. Pero cuando yo juego, no importa que tipo de equipo tenga, cada Pokémon tiene una función especial, y es complementado por otro integrante del equipo.

¿Que mi Greninja es una rápida navaja suiza? Si, porque así tiene que ser para neutralizar amenazás psíquicas que podrían dañar a Infernape, quien a su vez de deshace de Pokémon tipo planta para proteger a Greninja. La mayoría de las veces, mis equipos son una mezcla de mis Pokémon favoritos, criados de tal manera que sus talentos naturales brillen al máximo, y aportando así lo mejor de ellos al equipo. Es un sentimiento de "no importa quien seas, como seas, de donde vengas, tus fortalezas y debilidades, estoy seguro de que dentro de ti hay una manera en que puedes ayudar".


Y la verdad es, que así me siento cuando trabajo con equipos en la vida real. En la escuela, en el trabajo, en la iglesia. Me considero muy bueno para detectar talentos y debilidades individuales, y la mejor manera en que todo el rompecabezas se acomoda al momento de trabajar en equipo. Claro que la gente no son Pokémon, y no puedo llegar directamente a decirle "oye, tu eres muy bueno en esto y malísimo en esto, quiero que funciones así". Se necesita mucho tacto, y estar observando el comportamiento de las personas, porque a fin de cuentas hay que respetar la voluntad de cada uno, no son engranes que tu acomodas como quieras en la máquina.

De ahí también que me sea tan difícil dejar fuera o desamparada a la gente, y que me guste tanto adoptar a esos que se quedan sin equipo o nadie quiere ayudar. Debo admitir que me emociona la idea de ayudar a ese que se queda sin equipo, o al que va atrasado en el trabajo y los demás tachan de pendejo, ayudarlo a ponerse al tiro y luego callar bocas. Y también, que me moleste tanto con la gente que no trabaja por un bien común.

Pokémon siempre me reafirma la idea de que hay tipos, hay técnicas, naturalezas, etc. Y que ser un gran maestro es sacar lo mejor de cada una de esas combinaciones.

Train on.

2 comentarios:

  1. yo solo crio bonitos y luego veo como funcionaran. Todas las prioridades en orden.

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Deja algo lindo, especial, original y coherente =)