martes, 26 de enero de 2016

Hable más, joven

Hoy quedó terminada de manera oficial mi participación en el WIRE, el boletín de HP en el que colaboré durantte un año y en el que conocí a Adriana. Vamos a ahorrarnos las metáforas baratas.

Lo más interesante fue que el ingeniero que lo está dirigiendo ahora me pidió feedback sobre mejoras y tal. Le expliqué varios puntos sobre dónde veía yo que estaban las fortalezas y las oportunidades para un proyecto de este tipo. Fue una plática de unos 15 minutos en la que soné más como project mánager de una agencia de publicidad que como ingeniero en computación.

Al final, el ingeniero me dijo de una manera súper sincera "ah, por cierto, ¡habla más!". Me dijo que mis participaciones eran muy buenas, que cada vez que hablaba le daba justo al clavo, que debería comunicar mis ideas con mayor frecuencia. Yo le dije que eso es algo que ha salido incluso en mis evaluaciones como empleado, y que definitivamente es algo en lo que necesito trabajar.

Cuando se lo platiqué a Haydé, ella luego luego mencionó un punto que yo también había pensado: Si hablara más, sería más difícil estar siempre dando en el clavo. Osea, calidad antes que calidad. Esa es una razón de peso por la que no hablo tanto, pero hay otras como:

1) No me creo una autoridad en ninguna cosa y auto-demerito mis propias ideas
2) Me da mucho, mucho miedo que los demás crean que soy un presumido o un creído por tratar de pensar las cosas de manera diferente
3) No me gusta expresar algo y estar discutiendo polémicas inútiles por horas
4) Me da mucha flojera convencer a gente que simplemente no quiere cambiar de opinión (aquí suelo esperar a tener suficiente información para respaldarme, pero esto puede tardar semanas o más)
5) Soy muy tímido

Si por mi fuera, diseñaría a diario planes increíbles de sueños y cómo alcanzarlos. Todos, absolutamente todos los días, pienso en el futuro de cosas tan simples como qué comeré mañana y cómo se compara a las últimas comidas que he tenido y cómo podría mejorar mi comida. Qué tan bueno soy para ejecutar todos esos maravillosos planes, esa es otra historia. Quizás por lo mismo de que muchas veces yo no vivo a las expectativas que me creo es que no me atrevo a expresárselas a los demás.

Fernando Celaya. Tiene ideas. Al parecer, buenas.

2 comentarios:

  1. ¡Llegaste tarde a la pachanga! Creo que todos los que te conocemos ya sabíamos ese ultimo enunciado que escribiste, desde hace mucho xD

    La 1) y la 5) deberían de empezar a quitarse en medida en que escuches comentarios como los que te dijo el ingeniero, y conforme veas que las ideas que has aportado están funcionando. Las otras no sé si se quiten de alguna forma jaja porque son como flojera y humildad, puede que esas se queden siempre.

    Anyway, el sábado en clase el profe platicaba sobre cómo el mundo ha estado jodido constantemente por un exceso de tontos con iniciativa, y de inteligentes con demasiada cautela. Esto me lo recordó un poco.

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    1. Siempre, SIEMPRE he pensado que esa frase de tu profe es la que explica la política mexicana.

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