viernes, 4 de diciembre de 2015

Decoraciones navideñas, serious business

Adriana me invitó a poner el arbolito de Navidad en su casa hoy. Fue como el banderazo inicial que oficialmente inauguró el mood navideño en su casa. Como su papá anda de viaje, nos tocó decorarlo solo a ella y a mi, mientras su mamá nos iba guiando.

Wow, no esperaba que todo esto fuera a ser una actividad tan seria. No es que haya sido difícil o estricta o algo así, pero de verdad, el ritual de la decoración es algo que su familia ya trae varios años practicando, tienen unas como cajoneras de plástico llenas de adornos y luces y cosas de ese tipo. Además, ya metidos en la colocación de los adornos, Adriana se concentraba a un nivel que pocas veces le he visto. No sé exactamente que corra por su mente a la hora de estar calculando cómo distribuir las luces, dónde colocar la próxima esfera, cómo deben caer los listones, etc.

Yo que soy un inexperto en el tema hubiera intentado cuadrar todo bajo criterios claros. "Ah, las esferas van una roja, una dorada" o "ok, vamos a hacer que las luces le den 10 vueltas al arbolito, o definir bien los niveles de las ramas". Se nota que la del pensamiento e instinto artístico en esta relación, es ella.

Aún así, aprecié mucho la experiencia. Adriana me preguntaba sobre las decoraciones en mi casa, pero me di cuenta de que nunca he puesto una sola decoración en mi casa, siempre era mi abuela la que arreglaba, o en años recientes, mi mamá en su casa, pero como tengo como 5 años que no estoy ahí por estas fechas, pues ni en cuenta. De hecho, en mi cuarto no tengo absolutamente nada navideño. Ya lo iré absorbiendo de Adriana.

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