jueves, 25 de junio de 2015

El restaurador


Un día escribí sobre un test que hicimos en el trabajo, en el cual salió que mi principal fortaleza era la cualidad del restaurador, un tipo preocupado por volver cosas a la vida.

Hoy me sentí más o menos así, cuando mi papá me dijo que ya no usaba una Samsung Galaxy Tab 2 10.1 y que me la podía llevar. La agarré y me di cuenta de que traía Jellybean, not that bad. Se me ocurrió ponerle Cyanogenmod, pero la última versión estable ya está viejita, supongo que es culpa del TI OMAP que usa esta tablet.

Me resigné a usarla con lo que trae y me puse a instalar apps. Si, es fea y lenta, pero tengo rato con ganas de algo portátil en que leer por lo menos el millón de artículos guardados que tengo en Pocket, y creo que esto me servirá de manera decente. Se siente raro que use esta tablet del 2012 con un teléfono del 2011, es esa extraña dualidad con la que te topas cuando eres ingeniero: Te gusta y aprecias lo más nuevo y brillante y rápido, pero también eres sensato y capaz de sacar provecho a lo viejo.

Eso si, como nosotros o nuestras familias o el consumidor en general siga comprando cosas nuevas con un ritmo promedio de un año y medio o dos, el pepeneo tecnológico va a vivir un alza importante.

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