martes, 9 de septiembre de 2014

Síndrome de privación del café

No es ningún secreto que me encanta el café. Si fuera inmune a la cafeína, lo tomaría a todas horas y a cada rato. Me encanta su versatilidad y omnipresencia. La parte fea del café viene cuando me vuelvo adicto a tomarlo todas las mañanas.

Tengo la teoría de que yo estoy en un perpetuo ciclo del café, en que lo tomo y lo dejo, lo tomo y lo dejo. Pasan temporadas en que no puedo vivir sin él, que mi rendimiento diario se mira afectado directamente por la cantidad de café que tomo. Luego paso por un periodo de preocupación, porque tomo demasiado café y me da miedo volverme dependiente de el. Luego, el período en que lo intento dejar, y se que estaré expuesto a dolores de cabeza durante al menos una semana. Luego, vuelvo a tomarlo, y así y así.

Ahorita estoy pasando por el periodo de dejarlo, y ya estoy sufriendo las consecuencias. Es un dolor de cabeza bien molesto y un sueño muy pesado. Lo peor es que claro que se me antoja, pero no quiero seguir necesitándolo a diario. Son como los miedos de niño fresa de volverse adicto a una droga recreativa.

2 comentarios:

Deja algo lindo, especial, original y coherente =)