domingo, 7 de septiembre de 2014

El predicamento del Kindle

Después de mucho buscarle y poco encontrarle, mi Kindle perdió la capacidad de prender la arena de Wi-Fi, al chile no encuentra redes a las que conectarse. Me siento muy triste al respecto, ya había escrito que una de mis funciones favoritas del aparato es mandar artículos de Internet para leerlos después ahí. También, acaba de comprar un libro y pagar para quitar las Special Offers (publicidad).

Es mucha rabia, y también confusión sobre qué hacer con él. Es cierto, todavía funciona perfectamente para leer, pero el Wi-Fi le quita mucho a la experiencia de cómo conseguir cosas que leer. Podría pasarle los libros por USB, pero ahí la cosa se pone más sombría porque la tentación de simplemente buscarlos por las Internetz en vez de pagarlos es muy grande. No conozco ninguna librería que venda los libros y te de los archivos .epub o lo que sean tal cual, creo que Gandhi y Sanborns lo hacen. Pero maldita sea Amazon, si me veo impulsado a bajar piratería es por la mala calidad de tu hardware. De hecho, el problema es tan común que Amazon prefiere mandarte uno nuevo, siempre y cuando puedan validar una dirección con una tarjeta de crédito tuyas y les mandes la unidad defectuosa. Ambas cosas fueron muy difíciles para mi y el tal Viney del soporte a clientes, así que me rendí.

Igual y se lo doy a Luna y ya, con eso de que al de ella se le fregó la pantalla. Sigh, lo bonito es que hoy pasó esto:


Váyanse todos a verlo ya en maratón o si no no son mis amigos.

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