viernes, 16 de mayo de 2014

Primera semana de vuelta en el ambiente laboral

Y casi se me sale la rodilla :'(


Fue una semana de reajustes. Reajustes en mis horarios de comida, en mis hábitos de comida, en mis horarios de sueño, mi manera de vestir. Me da sueño súper temprano, y me despierto unos tres horas más temprano de lo que me dormía en el ninismo. Me di cuenta de que no puedo comer como antes, que me podía devorar lo que fuera en la comida y luego echarme en la cama un rato. Ahora no, debo comer con cuidado porque luego ando todo pesado, al grado de que la ropa me incomoda y a las 4:00pm ya me quiero poner pijama.

De todos los días de la semana, hoy fue el único que me hizo sentir dudas y miedo. Miedo de qué tan a gusto me voy a sentir en esta empresa, cuando mi jefa ya me confirmó que si existe un código de vestimenta "no escrito", pero que no puedo ir todos los días de shorts y chanclas, quizás solo uno que otro "viernes casual", una frase que siempre me ha sonado a "somos turbo Godínez pero queremos disimularlo". También mencionó algo de horario de la tarde y de la mañana, que nos estaremos rotando. Eso me asusta mucho, no quiero estarme regresando muy tarde en el camión. Y todavía no hago suficiente trabajo para estar seguro de que voy a estar haciendo algo que me deje satisfecho, me ayude a crecer y me guste.

Y finalmente, el camión. Creo que podría hacer un blog en el que a diario escribiría acerca de la ruta 186 de Tlajomulco. Qué bueno que encontré una ruta que me lleva y trae fácil de mi casa al trabajo, pero debe ser de las rutas más concurridas del estado. Ves de todo: Madres que llevan a un kinder y medio, gente que quién sabe desde donde viene dormida, y gente que se le anda saliendo la rodilla cuando intenta bajar apretujándose entre un montón de personas. Ese último caso fui yo, hoy, que cuando me bajaba, sentí y hasta escuché el tronido de mi rodilla izquierda falseando.

Cuando me bajé tenía mucho miedo. Me quedé quieto un rato, asustadísimo, pensando qué tenía qué hacer. La rodilla no me dolía, pero tenía una especie de sensación fantasma ahí, molestándome. ¿Seguía caminando o qué? Me esperé un ratito, y empecé a caminar, sin problemas. De veras, no tenía nada más que la sensación molesta. Lo que si me pasó, fue que empecé a llorar, del miedo, del susto, de las dudas. A la madre, ¿qué estoy haciendo? ¿qué estoy haciendo con mi vida? Tuve unos 10 minutos de sentirme muy desorientado e inseguro con mi futuro, la acumulación de dudas del nuevo trabajo más el susto de la rodilla fue demasiado.

En el camino me fui llorando y meditando para qué estoy haciendo todo esto. Para qué estoy en un lugar en el que a lo mejor no me voy a sentir 100% a gusto, no voy a andar 100% a mis anchas, exponiéndome a lo mismo de la rodilla 10 veces a la semana, a quién le hablo, a quién le digo, que pongo en Facebook, que voy a escribir en el blog. Poquito a poquito me fui convenciendo a mí mismo de que tampoco es que la vida se me esté viniendo encima. Mientras siga superando retos y sorteando obstáculos, con un objetivo claro en mente, puedo salir adelante.

Si realmente quiero irme a estudiar maestría en Múnich, necesito trabajar, necesito ir a clases de alemán, necesito muchas cosas. Y no puedo dejar que cosas como la imposibilidad de llevar shorts al trabajo me detenga, o  que por más asustado que esté, piense en renunciar. Está perro. Alguien venga y abráceme.

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