lunes, 6 de enero de 2014

¿Por qué quiero escribir?

Day 1: Start with answering the question of why you want to journal, and beyond that, why you decided to embark on this 31-day experience. Write out what you’d like to get from journaling.

Escribir siempre ha sido algo bonito para mí. En la prepa consideré dedicarme al periodismo de videojuegos (en la prepa consideré muchísimas vocaciones). Siempre me gustó mucho leer, y creo que por eso escribir era algo fácil para mí. A lo mejor hasta natural. Cuando en la escuela dejaban de tareas ensayos y cosas así, para mí era lo más fácil del mundo, hasta me proponía escribir algo decente y que resaltara sobre lo de los demás. Además, estaba el trauma de siempre de que mis hermanas son capaces de crear arte mientras duermen, así que yo tomé escribir como mi rinconcito de creatividad, porque a ninguna de las dos les ha llamado especialmente la atención, al menos que yo sepa. Si ellas iban a tener cantar, dibujar, pintas, manualidades y todo eso, yo iba  a tener escribir. Era un buen trato.

Con el tiempo y las tonterías que fui escribiendo en mi blog, me di cuenta de que era un muy buen ejercicio de reflexión. Escribir algo implica repasarlo mentalmente, y eso me ayuda a entender bien cuál es mi posición respecto a varias cosas. Me cuesta mentir en las letras, porque sé que su longevidad te condena. Si te arrepientes de algo que escribiste, más vale que salgas a decirlo, o cualquier persona puede venir a echártelo en la cara. Hubo tiempos, me atrevo a decir años, en que vivía pensando cómo iba a escribir lo que me estaba pasando. Si estaba en la escuela, en la calle, una fiesta, lo que fuera, estaba pensando “y voy a mencionar esto, y luego haré una broma sobre aquello, y así y asá”. A veces era algo malo, porque no disfrutaba los momentos al 100%. Vivía pensando qué iba a opinar en el futuro sobre el presente, así que muchas veces me predisponía a las cosas. Not cool. Pero al menos escribía a un ritmo más o menos constante.

Luego llegó Twitter. Y después llegó Facebook. Entre los dos, se robaron mucho del tiempo y la atención. Twitter era mucho más rápido para expresar cómo me sentía. Facebook para compartir fotos. Y lo más importante, tenían como 100000000000% más de feedback de lo que jamás tuve en mi blog. Si, en la prepa algunos amigos entraban a comentar, y todavía en la uni llegaban desconocidos, y luego yo leía sus blogs y también comentaba en ellos. Pero hasta ahí, el engagement con otras personas era más bien poco. En Twitter y Facebook, todo lo contrario. Son servicios que están pensados desde el principio para interactuar con otras personas. Mi blog era más bien personal, pero cualquier podía ver si quería.

Dejé, entonces, de escribir como antes. Ni con la misma frecuencia ni con la misma calidad. A veces lo único que me regresaba al blog eran emociones fuertes, pero al estar tan separadas en el tiempo, se sentían aisladas, como que ya nada más agarraba y escribía para desahogarme. Lo cual está bien, pero yo mi blog lo empecé para practicar el supuesto único talento artístico que la genética me dejó. Lo estaba maltratando un poquito, y sinceramente, el 2013 también fue un poco así. Si, hice algunas entradas interesantes, pero se siguieron sintiendo aisladas. De hecho, ya no podía escribir ni cuando de verdad quería, pues estaba (estoy) muy fuera de práctica.

Esa es la verdadera historia de por qué quiero escribir. Hay más factores, como el hecho de que me emociona y llena de orgullo y energía trazarme un plan y llevarlo a cabo, todavía más uno que involucra compromiso diario. Espero que con todo esto, pueda volver a sentirme satisfecho con mis habilidades de escritura. No estoy buscando un Nobel. Solo volver a sentir facilidad, naturalidad, y por ende, placer.

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