viernes, 31 de mayo de 2013

Una foto al mes: Mayo 2013

Otro mes que no saqué la E-P1, ni siquiera con la ida a Aguascalientes. Saco esto de mi Instagram:


Hay momentos en que siento que todo a mi alrededor se acomoda. Que durante una pausa, por unos minutos, todas las cosas están en un orden y lugar particular, como si hubieran sido puestas ahí para que desde donde estoy sentado, se vieran así, y quien estuviera en mi lugar sintiera que primero pusieron tese asiento, desde el cuál ver y sentir ese orden.

Me pasó alguna vez en Viena, en el Café Prinz, con el aguanieve cayendo bien duro afuera y mi café vienés. Me pasa en el IHOP de Chapultepec, aquí en Guadalajara, cuando bruncheo en la terraza, los domingos, con la gente circulando en bicis y el viento moviendo las ramas de los árboles con un ritmito particular. Y me pasó la semana pasada, en el California Pizza Kitchen de Andares.

Era voltear a la derecha, ver por la ventana, y tener esa escena en mi cara. Si volteaba a la izquierda, tenía un restaurant lleno de gente emocionándose con unos alemanes jugando a "Los Supercampeones", allá en Wembley. En primer plano, gente súper arreglada caminando, en segundo, carros y fuentes, y en tercero, edificios con depas de millones de pesos. Y yo en chanclas, con mi camiseta del antiguo logo de Google Chrome. Limonada mineral con refill. La comida cara y no taaan buena.

Es algo que me gusta de Guadalajara. A lo mejor son pocos, o muy aislados, o todavía no conozco muchos, o requieren cierto nivel económico, pero hay varios spots en los que se nota que pensaron en lo que te rodeaba no solo a un par de decenas de metros. Como en Mexicali, que los espacios están más diseñados en frescura y frescura y también la frescura. Para lugares así de bonitos mejor nos cruzamos la frontera.

lunes, 27 de mayo de 2013

Mis equipos de Pokémon, generación por generación

Tenía rato queriendo escribir esto, pero ayer que me encontré el Team Builder de Marriland, me inspiré y por fin me decidí.

Pokémon es especial para mí. La fórmula básica de descubrir, atrapar y entrenar, es todo lo que necesito. Me encanta cuando sale un juego nuevo y no sé que me va a salir en cada nuevo parche de zacate. Lo mejor es encontrar un nuevo Pokémon que te sorprende y sientes que debes tener en tu equipo. Lo bueno de los juegos es que casi siempre puedes pasar la liga usando simplemente tus Pokémon favoritos. Para jugar un poco más serio, si es necesario ya elegir a los mejores, formar un buen equipo, cuidar sus stats, etc.

Pero la neta, las únicas generaciones donde he hecho eso de llegar completamente ignorante al nuevo juego, han sido la III y V. I y II las conocí de morrillo, y cuando volví  a jugarlas en serio en los remake, ya conocía muy bien a los monstruos de esas regiones. Para cuando por fin jugué la IV, ya me había spoileado el Pokédex yo solito. Pero la experiencia de asombro y sorpresa es tan bonita, que no pienso ver muchos previews ni spoilers de la generación VI.

Dicho todo esto, empieza el show de mis equipos de Pokémon:

Gen I

No fue el primer equipo que hice en RBY, obviamente. La primera vez que jugé Red tenía como 6 o 7 años, y solo estaba buscando a Pikachu! Éste fue mi equipo en Fire Red. Charizard ya me aburría y Venusaur nunca me llamó la atención, y ese Blastoise me hizo muy feliz. Era un tanque defensivo que lo que quería era meterte un putazote con Hydro Cannon. Obviamente era el que usaba para surfear. Pidgeot era para Fly, la verdad. Hypno era mi Pokémon enfadoso, con Hypnosis, Toxic y Psychic. En realidad solo quería un Pokémon psíquico pero no quería Abra. Nidoking era mi matón físico, e incluso le dejé Horn Drill for the lulz. Jolteon iba hasta en frente por su rapidez. Podía paralizar para ayudar al equipo, o si veía la oportunidad, colar un buen Thunderbolt con sus características de glass cannon. Clefable era mi Pokémon WTF, lo usaba para meter daño neutro, Attract, y Metronome de vez en cuando. Solo cosas buenas salían de ese Clefable.

Como equipo en realidad no era la gran cosa, pero Fire Red no tenía mucho fondo. Lo jugué más que nada por volvera Kanto, y quise hacer un equipo diferente a lo que estaba acostumbrado.

Gen II

Con Combusken ahí, salta a la vista que éste fue mi equipo en Heart Gold. La verdad Heart Gold no lo jugué completito, hasta enfrentar a Red. Tiene la Elite Four más fácil ever, y por eso me bastó con 5 Pokémon para pasarlo. La segunda parte solo capturé a Kyogre y me fui. Antes había tenido a Cyndaquil, y Chikorita me encanta, pero la verdad ni me acuerdo cuál era mi estrategia con Meganium. Probablemente solo Leech Seed y Reflect/Light Screen, mas algún buen ataque de planta. Los pilares del equipo eran Starmie, Gengar y Scizor. Starmie era un all-around special attacker. Tenía, si mal no recuerdo, Surf, Psychic, Thunderbolt y Recover/Confuse Ray. Gengar también entraba para pegar duro con Shadow Ball o dormir y luego usar Dream Eater. Scizor era el que podía con todo, atacaba y defendía, Bullet Punch era mi movimiento favorito, aparte de que tenía la habilidad de Technician. Era una máquina. Honchkrow empezó por los lulz y tener alguien con quien usar Fly, pero terminó siendo una bestia bastante efectiva. Fly, Night Slash y Heat Wave lo protegían bien, pero tal vez nunca exploté todo su potencial. Combusken luego llegó ahí nada más para pasearse, no lo usaba.

Fue un equipo hecho también sin mucha ambición de pelear, más bien cn ganas de probar cosas nuevas y divertirme en el camino. La verdad es que al final si recaía un buen en Scizor.

Gen III

El peor de mis equipos. Ever. Aquí empecé a experimentar eso de llegar a la región sin conocer nada y a ver que me sale en el zacate. Pude haber triunfado, pero mi problema fue que escogí a Treecko, que hacía más difícil el juego. No me arrepiento, me encanta Sceptile, pero definitivamente, los otros dos eran mejores peleadores. Pelipper lo tuve por la novedad de su typing, Lairon porque no podía pasar el gimnasio de electricidad, Cradily porque omg nuevos fósiles, Zangoose porque se miraba bien awesome, aunque me awitaba poquito que fuera normal, y Skarmory era un intento desesperado de tener algún Pokémon que conociera como usar.

Era un equipo muy desbalanceado, muy vulnerable. Lairon ni siquiera terminó de evolucionar, y ni siquiera estoy seguro cómo pasé la Elite Four. Muy probablemente no lo hice, y volví a iniciar el juego con el mismo starter pero con un mejor equipo. Ivy si hizo un muy buen equipo en su primer intento, con Swampert, Breloom, Gardevoir... Yo traía una fiesta, pero disfruté mucho explorar Hoenn. Si hicieran un remake, estoy seguro de que podría hacer algo mucho mejor. Pero eso si, siempre con Treecko.

Gen IV

El equipo de la Gen III era chafa, y llegué tarde, muy tarde a la IV. De hecho entré a la Gen IV con un juego usado de Platino. Había leído un montón ahora si sobre el Pokédex, la región, e incluso, las nuevas maneras y estrategias del sistema de pelea. Además de que jugaba como loco, unas 3 horas al día fácil, lo cual era mucho porque trabajaba y estudiaba. Pero tanto lo jugué, que llegué a hacer dos equipos, pre y post Elite Four.

Miren ese equipo de la izquierda. Es muy diferente a los que había hecho antes. Este equipo era mucho más individualista, casi no había habilidades de soporte, todos estaban hechos para sobrevivir y matar ellos solitos, Rambo style. Y rápido. yanmega con Bug Buzz, Magnezone con Thunderbolt, Golduck con Hydro Pump, Altaria era más tricky pero igual tenía DragonBreath, Alakazam con Psychic, e Infernape con Close Combat.

Tanto llegué a dominar (y divertirme) con Platino, que pasaron dos cosas: Empecé a completar el Pokédex, y formé un segundo equipo, que cubría algunos puntos débiles del primero. Llegó Torterra, que solo se dedicaba preparar Stealth Rock y luego tronar lo que tuviera en frente con Wood Hammer. Swampert era un tanque físico, y Flygon se dedicaba más que nada a Dragon Claw y Earthquake. Es muy probablemente el equipo con el que más me he divertido jamás, y a la fecha, si me tiro a una batalla de tres, los tomo de estos seis, casi siempre Flygon, Magnezone e Infernape, éste último mi Pokémon favorito de todos los tiempo, por su versatilidad y yo creo que tanto color rojo. A ver si la Gen VI me hace cambiar de opinión.

Gen V


Ésta generación tuve oportunidad de jugarla de dos maneras, por ser la primera con una secuela directa ubicada en el mismo mapa. La primera vez, jugué sin conocer nada de las regiones, gimnasios, Pokédex, etc. Solo sabía que quería entrenar a Pidove, Scraggy y Snivy. Algo que si fuer diferente fue que, aunque desconocía Unova, ya sabía un poquito más sobre como jugar bien Pokémon y hacer un equipo decentillo. Por eso, aunque parece que por si solos no aguantan mucho, la verdad de estos equipos es que fueron hechos más con ganas de conocer a la nueva generación, y ya en equipo lograban más o menos cubrir las debilidades de los otros. Además de que disfruté el verme forzado a usar puros Pokémon nuevos.

Musharna era un tanque para absorber trancazos, y tirar Psychics e Hypnosis cuando pudiera. Unfezant apenas y aguantaba en el equipo, pero por ahí entre Fly y algo más lo pude retener. Carracosta, Eelektross y Scrafty eran bien divertidos. El primero siempre empezaba con Shell Break, y si sobrevivía a ese turno, uff, empezaba el sweeping con Waterfall. La anguila era especial por su principal atractivo: No tiene debilidades. Es tipo eléctrico, así que solo tierra le hace super effective, pero al tener la habilidad de Levitate, anulabas eso. Encima, lo convertí en toda una navaja suiza con Grass Knot, Flamethrower, Brick Break y Wild Charge. Luego Scrafty, uff. Me encanta el diseño de toda su línea evolutiva, y encima, su typing y variedad de movimientos lo hacían divertido de usar. Añádele Moxie, y solo te emocionas más y más al ver como todos caen víctimas de tu Hi Jump Kick mientras tu te haces más y más fuerte. Finalmente, Serperior, que se convirtió más en un elemento de soporte. También amo el diseño detoda su línea evolutiva, aunque en combate no fuera el Pokémon que esperaba. Igual es el más elegante.

El segundo equipo es quizás de lo más raro que he hecho. Tuvo cero planeación, prácticamente era "ah, mira, salió esto, me podría servir". Mamoswine fue el único que si fue pensado, para cubrir el espacio vacío con algo 100% dedicado al ataque, y no decepcionó. Absol no estoy seguro cómo ni por qué llegó... Pero su combo de Swords Dance + Night Slash hacía muy buen paro. Me gustaba mucho usar a Probopass, paralizando con Thunder Wave, atacando con Power Gem, y aguantando muy bien los ataques enemigos. Con los primero BW, me quedé con ganas de entrenar un Sigilyph, y para BW me apareció el de N en el desierto. Es una bestia interesante, muy capaz de hacer mucho daño con ataques especiales como Psychic y Air Slash. Amo a Scolipede. Usar un tipo bicho en combate serio siempre es especial para mí, y Scolipede era un enfadoso de primera para el enemigo. Velocidad engañosa, Toxic, Megahorn, Rock Slide, damn. Le guardo especial cariño. No puedo decir lo mismo de Samurott, al cual en realidad agarré porque su diseño me llama mucho la atención, contrario a Emboar. Lástima que eso es lo único que le encontré memorable, porque en combate nunca sentí que destacara especialmente.

Gen VI

Desde ahorita, se que voy a empezar con Froakie, y lo más seguro es que capture a Fletchling para tener alguien con quien usar Fly. Helioptile me gusta mucho, tanto en typing como en diseño, es muy probable que también lo agregue a mi primer equipo. Y si los rumores son ciertos y añaden un tipo Fairy, lo más seguro es que también haya algo de eso en mi primer juego. Estoy muy emocionado con esta generación, parece que viene con varios cambios radicales, como las peleas en 3D, personalización de tu personaje, o hasta caminar en diagonal!!

Y si, todos estos equipos están en una caja especial, en mi juego de Black 2. A veces hago algunas mezclas entre ellos para los modos de juego más difíciles, como en los trenes. Se siente bien tenerlos a todo ahí y sacarlos de vez en cuando a pelear. Es curioso como cada equipo me despierta diferentes sensaciones. Desde la alta cantidad de nostalgia en el primero, hasta la improvisación del último. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

"There's a lot of beauty in ordinary things. Isn't that the point?"

Acabo de ver el final de The Office. No es spoiler, pero Pam cierra el show con esa frase. Así, eso es lo último que se dice en el show que duró casi 9 años.

Y si, si tengo ese overload sentimental y calientito que me da cuando termino un libro, una serie, o una experiencia que de antemano se cuándo termina. De alguna manera me siento agradecido con éste show, como si le debiera algo, como si ellos me hubieran dado y dado tanto. Algún día les daré mi dinero comprando todas temporadas en blu-ray, pero en lo personal, pienso hacer de esa frase de Pam un nuevo mantra de vida.

Los últimos dos o tres meses me he sentido increíble. Hay momentos en que te miras al espejo y te gustas. Te miras, te acuerdas que eres tú, y te sientes feliz. Te sientes a gusto. Que poco te falta, y ese poco lo estás trabajando. No es una actitud sobrada o soberbia o conformista. Es una idea de que estás bien y tienes la fórmula para seguir así.

Antes he mencionado eventos importantes, como viajes o reconocimientos, que me han puesto muy feliz. Eso está bien como una inyección de autoestima. Pero si algo me ayuda a mantener una buen humor y actitud positiva en mi vida, es lograr una cotidianidad constante, formular, trabajada. Saber bien como empieza y termina un buen día, y repetirlo, repetirlo, repetirlo. Y luego saber donde hacer los tweaks chiquitos, donde se necesita quitar, poner, menos ejercicio, mas dormir, 1/4 más de avena en las mañanas, fines de semana sin café, cuándo gastar, cuándo ahorrar, en qué gastar, qué hacer más, qué hacer menos.

La estocada perfecta no es más que la última en una serie de muy buenas estocadas.

Habrá quien diga que lo mío es una falsa ilusión de seguridad, que se derrumbaría al menor atentado contra la rutina o si no viviera solo para mí. Lo primero lo remedio simple y sencillamente recompensando. He comenzado a cuantificar tanto las cosas en mi vida, que si un parámetro se excede, solo tengo que rebajar otro. Y aún tengo mucha área de mejora para un control aún más fino. Lo segundo es sencillo: Si voy a tener a alguien más en mi vida, será alguien que se adapte a éste rollo.

Y entonces, cuando sientes que cada día estás generando valor, no necesitas grandes eventos disruptivos en tu vida para hacerte feliz y mantenerte ocupado. La pura calidad de lo ordinario te llena, y al mismo tiempo, te da seguridad de buscar nuevas cosas que agregarle, como viajar, subir una montaña, o aprender algo nuevo.

Pam está tan en lo correcto. El punto es que hay mucha belleza que encontrar en lo ordinario. Es más, cada que empezamos a listar a "los raros con los que trabajamos", nos damos cuenta de lo únicos y extraños que son. Están siempre ahí, entre 5 o 7 días a la semana, y aún así los consideramos raros. Pero cumplen con lo de la belleza en lo ordinario.

Gracias Pam. Gracias Michael, Jim, Dwight, todos. Gracias The Office. Los seguiré viendo el resto de m ivida. Serán algo a lo que me sienta seguro de volver y sentirme bien. Una bella y ordinaria cosa.

lunes, 13 de mayo de 2013

El Nevado de Colima

Toda la semana quise escribir sobre esto, pero no encontraba el momento. Igual sirve que mi cabeza ya recuperó oxígeno se me bajó un poquito el hype.

El Nevado de Colima es un volcán inactivo, más o menos a 2 horas de Guadalajara (o 1:30 de Tlaquepaque, que es donde vivo). Un compañero del trabajo organizó la ida, y varios aceptamos y nos lanzamos.

La neta no sabía a lo que iba. Tenía una idea, pero al final fue un viaje diferente a lo que esperaba. Creí que era una paseíto tipo Hallsttat,  Pero no, ésto si iba más en serio.




Lo primero fueron 16 Km de subida. Algunos iban en carro, y lo iban parando cada 4 Km. Eran nuestros checkpoints para tomar agua o lo que se nos ofreciera. Un batillo si se aventó todo eso corriendo, mis respetos. Yo ya a los 13 Km iba cansado. Le seguí más por orgullo que por otra cosa. Y qué bueno que últimamente como de poquito en poquito durante todo el día, en vez de 3 veces muy fuerte. Los paquetes de zanahoria y los snickers fueron awesome en esa subida. Empecé como a las 9:30 y terminé como a las 13:30.

Los últimos 4 Km los subí solo. Se sentía bien ir haciendo ese esfuerzo físico e ir meditando un montón de cosas al mismo tiempo. Después de esos 16 Km, pagamos para entrar al área de acampar. Encontramos unas cabañas, y adentro pusimos las tiendas de campaña. Afuera hicimos una fogata, y ahí estuvimos el resto del día. Platicamos de todo, algunos jugaron cartas, Celis era una máquina de mantener la fogata. Comimos un buen, y eso me tenía súper feliz. No importaba las calorías que consumiera, sabía que las iba a perder o ya había quemado las suficientes en los 16 Km.




Hubo un montón de cosas que me molestaban. No bañarme, el frío, me dolían los pies, las piernas, la cabeza, pero aún así, al siguiente día, como a las 8:30, estábamos listos para seguir subiendo. Caminamos fácil otras 2:30, como 6 Km. Por fin empezaba a haber buenas ubicaciones para buenas fotos. Llegamos al punto en que los carros no podían seguir subiendo, y caminamos hasta mi milestone personal: Las antenas.













Todavía algunos siguieron subiendo como medio Km más, hacía el pico más alto. Pero ya era un camino muy difícil: Sin sendero, entre pura arena y luego un poquito de escalar rocas. Solo tres lo hicieron, los más pros del grupo. Yo me puse a disfrutar la vista, y hasta aproveché para hacer check-in y hablarme a mi mamá. Para la próximo igual y si me aviento toda la subida.






Bajé caminando hasta el campamento, recogimos las cosas, y nos fuimos. Me dolía un chorro la cabeza, y creí que era por la falta de café, pero solo necesitaba comer. Lo necesitaba urgentemente.

Al final me sentía tan bien y tan orgulloso de mí mismo. Fue uno más de esos pequeños triunfitos de los que te puedes sentir súper orgullosos porque los buscaste y sacaste tu solito. Si me dijeran que el próximo mes volvemos a ir, volvería ir. Solo que ahora si bien preparado.

viernes, 3 de mayo de 2013

Creo que me da miedo jugar Bioshock Infinite

Me acabo de dar cuenta de que si el juego me encanta, prende, emociona, apasiona y siento unas ganas imperiosas de platicarlo y discutirlo con alguien... No voy a tener con quien.

Casi hace que piense si debería jugarlo o no.