jueves, 28 de febrero de 2013

Una foto al mes: Febrero 2013

Tengo que admitir que éste mes no tomé muchas fotos. Pensé que iba a tomar varias en mi viaje a Mexicali, pero no fue así. Lo único que tomé con mi cámara fue en el Omnilife, y estuvo bien, pero no encuentro ninguna que me guste y describa éste mes que ya acaba. Incluso gané tercer lugar en un concurso de fotografía, pero con una foto que no tomé éste mes. Así que recurro a esta foto:


Es una foto tomada con mi celular, editada y subida con Instagram. Si hay algo que me encantó éste mes, fue que empezamos a cocinar mucha de nuestra comida, y a cocinarla bien. La "limitación" de mi vegetarianismo me orilla a ponerme creativo con los sabores, lo cual me pone a cazar cada ingrediente que le agregue algo nuevo a comer y comer verduras, además de diferentes estilos de prepararlas y acompañarlas de algo que no sea carne. Al final, se suma con mis ganas de demostrar lo bien que me sé cuidar solo, y there you go, la comida sabe bien buena.

Esa salsa de frijoles negros y ajo fue el pináculo de los sabores este mes. La comida tenía un sabor de restaurante, al chile. Tal vez no la presentación ni la correcta cocción de cada ingrediente y todo eso, pero el sabor si. Aparte de un toque de sriracha para darle ese punch que ya le exijo a cada comida, y uff. Mi mamá ya quiere que se lo prepare la próxima vez que ande allá.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Cocinar

Las últimas 3 semanas llevamos un ritmo bien perro de cocinar nuestra propia comida. En realidad, tenemos todo lo que va del año cocinando la mayoría de nuestra comida, los fines de semana si siguen siendo de comer fuera, eso es ley. Pero ete mes nos la hemos rifado. Yo he hecho huevos con verduras (¡ya como huevo!), lentejas a la sriracha, y ayer unos noodles con pollo y verduras en salsa de frijoles negros y ajo. La, mera, onda. Mi mamá vio la foto y me pidió que le prepare ese platillo cuando vaya a Mexicali.

El viernes intentaré hacer sushi con un tampico que a Rocío le queda súper bien. O eso me han dicho, porque yo ni tampico como. Mi objetivo es llegar a este momento:



Tan cute. Visto aquí.


miércoles, 6 de febrero de 2013

Fuimos al Omnilife


Y lo sentí horriblemente desalmado.

Yo sé, era el San Luis. Yo sé, la afición de Xolos es jóven y hasta contra los Dorados hicieron súper buen ambiente. Pero el ambiente que viví el domingo pasado se me hizo... Insípido...










Eso si, bastante organización. Las filas se movían rápido y había un montón de vigilancia. Todo está muy bien señalado y es fácil encontrar tu lugar. Aunque las opciones de comida no son ni muy variadas ni muy baratas, no están mal para un aperitivo de estadio. Además, todos sabemos que lo importante en el estadio es el partido y la cerveza, y uno de esos es prácticamente el mismo en todos lados, así que medio problema resuelto.










El partido se fue desenvolviendo poco a poco. No teníamos los mejores lugares, de hecho estábamos casi casi hasta arriba en la última fila, pero a media cancha. Meh, por 150 pesos no estaba mal, y la neta se veía bien, creo que de cualquier parte del estadio se ha alcanzar a apreciar bien, sobre todo si llevas un buen lente telezoom.










Las Chivas dieron un primer tiempo bastante decente, mostrando esa mejoría de juego jornada a jornada que tanto usan los defensores del maestro Galindo. Sinceramente, no cuento con bases para criticar al San Luis más allá de lo que mostró en la cancha. No los estoy siguiendo jornada a jornada. Lo que les ví ese domingo fue mucho querer y no poder, una especie de mezcla entre falta de calidad y de entendimiento entre sus jugadores. Las Chivas aprovecharon eso en el primer tiempo y les alcanzó para meter una, pegarle al poste en otra, y dar mucha sensación de peligro en la porteria que defendía el ya cuarentón Conejo Pérez. Por cierto, yo al Conejo nunca me animé a gritarle "¡puto!", le guardo mucho respeto de cuando los dos defendíamos al Cruz Azul.















Ése día, lo que más había en el estadio eran grupos familiares. El puente se prestaba para eso. Lo que no me gustó es que al final la afición abucheara a su equipo. Es cierto, el segundo tiempo estuvo de hueva y se dejaron empatar bien lelo, pero aún así, ¿qué ganan con abuchearlos? Es una noción que va más allá del futbol, cuando alguien hace mal las cosas, abuchearlo no es la mejor manera de pedirle que se esfuerce más y de que se esperan otros resultados. Aunque hayas pagado y seas uno de los millones de aportadores de su salario.












Al final, el evento fue casi casi lo que esperaba. No se cumplió mi pronóstico de 7-6, pero lo que el partido no aportó, si lo encontré en la sensación de conocer un nuevo estadio, ver a la gente, ver a los jugadores por primera vez, etc. A ver cuánto dura la sensación de novedad, porque me gustaría seguir yendo, pero no quiero terminar abucheando.

PD: Xolos forever (L)