domingo, 24 de octubre de 2010

More or so…

+

+

+

S7302881

=

DSC00790

Cada quien puede deducir lo que quiera de cada una de las primeras 4 imágenes. En la última, estoy licuando el “embudo” para la novateada cibernética.

jueves, 21 de octubre de 2010

Motivaciones

“Every morning, I wake up, I stand in front of a mirror and ask myself if this is what I want to do on the last day of my life. If the answer is NO, I know its time for a change”.

--Steve Jobs

No soy tan extremista, pero si me lo pregunto de vez en cuando al despertar, todavía en la cama. “¿Realmente quiero levantarme y empezar a hacer lo que sea que tengo que hacer hoy?”.

El domingo, estudiando de músculos, simplemente llegué a un punto donde me asqueé. Dos veces dije “qué chingados, al diablo con esto”, pero lo bueno es que medio me pude sacudir eso y terminé estudiando decentillo (saqué 75 en el examen, es bueno, believe).

Me acuerdo que en los tres primeros semestres de la uni, no me agüitaba sufrir verdaderamente por una tarea, examen, o cualquier cosa relacionada con la escuela. Es más, hasta me enorgullecía, sentía que trabajar más automáticamente me hacía mejor que otros. No tenía problemas en decirle a mi familia o amigos “nel, no puedo ir, tengo una tarea” o me podía engranar en las prácticas y todo estaba OK, me gustaba!

En cuarto semestre me volví super llorón, a partir de las prácticas de mínimo dos protos en Arquitectura de computadoras. Comenzaba a ver que eso de trabajar demás no daba resultados precisamente inmediatos, y me desesperé mucho mucho mucho. La primera mitad de ese semestre fue de que todas las semanas había mínimo un examen y una práctica, y había que andar haciendo malabares entre eso, el grupo (via crucis included), y luego el terremoto, que como descanso forzado me cayó de perlas.

Comencé a perderle mucho el amor a lo que estaba haciendo/estudiando. [referenciageek]Me acuerdo que en “El Señor de los Anillos”, los objetos hechos por los elfos eran tan asombrosos y mágicos porque ponían todo su amor en lo que hacían[/referenciageek]. Física III y Circuitos Eléctricos sirvieron para concluir fuertemente lo que intuía desde la prepa: En los problemas de análisis matemático, siempre se me va un numerito, un signo, una fuerza, un voltaje, algo. Siempre me falta un detallito. Y me sigue pasando, y creo que es medio inevitable. Mis errores no son de falta de habilidad, son de concentración.

¡Fui perdiéndole amor a la carrera que estoy estudiando! Cuando en Arquitectura (la clase más cibernética de ese semestre) me súper aburría si no veíamos temas de historia de la computación, y Circuitos Elécricos me tronaban las cosas más mensas, comencé a dudar de verdaderamente tener lo que se necesita para ser ICE. Y cuando Probabilidad y Física III también me empezaron a tronar, comencé a pensar que a lo mejor ni siquiera tenía lo necesario para ser ingeniero. Luego pensé que quizás solo era una especie de crisis de mitad de la carrera. Como fuera, hasta la fecha, creo que lo de quejarme por todo y lo llorón ya se me quedó, pero de todas formas, siento que no es más que una consecuencia de que toda la vida me ha importado mucho el formarme una buena opinión de las cosas. De todo tipo de cosas. Igual, algunos de la uni ya lo agarraron de cura, lo cual a veces me agüita bastante (Toy Story 3 comes to mind).

No se cuándo, ni dónde, ni por qué, comencé a basar mi motivación en Ary (intuyo que fue después que fuimos los dos solos al cine, en abril). Desde entonces, cada cosa que me costaba trabajo, que sentía que debía hacer, lo hacía pensando en que de alguna forma, tarde o temprano, no sé, repercutiría en algo relacionado con Ary.

“Pues que pendejo, tú mismo has escrito que la ves como una vez cada dos meses”. “No mames wey, si nomás es una morra, ni la conoces bien”. “Ahm… ¿Te das cuenta de que, muy probablemente, ella ni en cuenta, verdad?. Si si, créanme, antes de “decidir” que realmente estoy enamorado de una muchacha que ni he terminado de conocer, que veo al mes si bien me va, que pretendientes le han de sobrar, que en estos momentos ni siquiera estoy seguro que clase de relación quiero llevar, me hice un chingo de preguntas y cuestiones de ese tipo. El post no va de eso.

El problema llegó cuando me convencí de que quedarme haciendo tareas, desvelarme estudiando, buenas calificaciones, coordinar un grupo, ganar becas, obtener un trabajo, cuidar a tus abuelos, ser buen hijo/hermano/amigo/compañero (o al menos intentarlo) tarde o temprano traería “algo” bueno relacionado con Ary. Pero, los “algos” no llegan, si a caso a cuenta gotas, y noto que vuelvo a desesperarme y a perder motivación y amor por lo que hago, y a quejarme y a llorar…

Pero ahí hubo una diferencia, algo que no hubo la otra vez, cuando tenía un chorro de carrilla de la escuela y las cosas no me salían tan fácil. Haciendo un balance de como me ha ido últimamente, tengo más motivos para agradecer que para quejarme. Seriously, ¿beca y trabajo? Eso ya es mucho, y hay otras cosas. Desde el principio, cuando empecé a hacer las cosas pensando en Ary, yo sabía que no importaba como resultara todo al final, habría hecho muchas cosas que me dejarían buenos dividendos. Es mi Plan B, si así lo quieren ver.

Las últimas tres semanas mis quejas fueron en aumento. Eh, qué quieren. Salgo con la muchacha que me gusta y se desaparece, el grupo pierde un integrante, salen juegos nuevos que no tengo tiempo de jugar, el profe de bioingeniería se pone terco, sigo con mis errores de concentración en los exámenes, capítulos de glee súper bonitos que me llenan de envidia, fines de semana que apenas me duran, tantos genios abstraídos, me quejo y ya hay quien me manda al loco… Y para que me hago, me encanta decir lo que pienso. Por algo escribo. Mañana la empresa paga los tacos, jugamos futbol, el sabado novateada cibernética, y el otro sábado viaje a Six Flags. En teoría, no debería quejarme mucho en los siguientes días. En teoría…

jueves, 7 de octubre de 2010

¡Me gané una beca!

Yo soy una persona que se queja mucho. Mucho mucho mucho. De todo. Critico lo que no me gusta, lo que me gusta, a los demás, a mí, al clima, a la gente, a la escuela, a mi ropa, a la ropa de los demás, lo que leo, que la gente no lea, los exámenes, los profes, los videojuegos, los celulares, las canciones, los artistas, los “artistas”, las películas, los capítulos de Glee, etc, etc, etc… No estoy seguro por qué, pero siento que es algo heredé de mi papá, y esto combinado con los tiempos maravillosos que vivimos en que podemos twittear y postear todo lo que queramos al aire, bueno, hay mucha oportunidad.

¡Pero hoy no escribo para quejarme! Porque siempre me quejo y critico en cuanto puedo, pero hoy escribo para dar gracias. Resulta que me gané una beca para la que apliqué hace un año, wut. Lo hice, y supongo que no gané la beca de esa convocatoria. Pero por ahí ha de haber quedado mi solicitud, y la han de haber vuelto a meter para el concurso de este año. ¡Y toma! Que nos hablan que me gané la beca.

En sí, es una beca de las que otorgan las empresas locales, en este caso Accuride, una empresa que se dedica a hacer rieles de todo tipo. Es del 80%, pero más el 70% que ya tenía del CETYS, ¡ya puedo tener beca de 90%! Si, 80 + 70 = 150, pero en el CETYS el máximo de beca que puedes tener es 90%. También me ofrecieron hacer las prácticas ahí, pero ya estoy en Skyworks, quizás luego queme esa oportunidad. La beca dura este semestre y el próximo, y luego se fijarán a ver si tienen fondos para seguir apoyándome.

Así que ahí está. Creo que escribo e insisto tanto con esto de “no solo escribo para quejarme” para recordármelo a mí mismo (y que mis hijos en el futuro, cuando lean este blog, no piensen que era un joven de 20 años amargadísimo). De hecho, si de algo me quejo, es de que no agradecemos lo suficiente las cosas buenas que nos pasan día a día.

domingo, 3 de octubre de 2010

Tenías tanta ilusión por ser mayor (8)

Últimamente siento mi atención, energías y esfuerzos súper divididos. Siento que atiendo un chorro de frentes diferentes de lo que quiero ser y hacer.

El trabajo va bien. Ya llevo tres semanas, y puedo decir que… Estoy a gusto. A veces me desespero, porque sinceramente no tengo una función específica, ando ayudando y aprendiendo lo que puedo. Con todo, siento que por lo menos para hacer las prácticas, Skyworks es el mejor lugar que pudo haberme tocado.

La escuela está muy tranquila. Peligrosamente tranquila. Típicas tres semanas tranquilas antes de mis dos semanas de súper tronadez cibernética. Además, como todos en ingeniería anduvieron con lo del simposium, pues hasta se suspenden clases y todo.

Sé que la familia y los amigos no pertenecen precisamente a la misma categoría. Pero últimamente siento que estoy muy bien con los dos grupos. Siempre hay un chorro de áreas para mejorar, pero lo padre es que ahorita tengo claras esas áreas…

El grupo me preocupa. Digo, siempre estoy al pendiente del grupo, pero hoy el seminarista nos dio un regaño, mitad “seminarista nuevo acostumbrándose al grupo”, y mitad “grupo viejo que se ya se acostumbró a ciertas cosas”. Not cool. Lo que más miedo me da es que le esté restando interés y atención a los asuntos del grupo por andar en otras cosas. Pero sinceramente, siento que es natural. Por más que ame al grupo y su misión, siento que va avanzando el tiempo y comienzo a verme más como coordinador que va de salida. Me encanta y me satisface mucho coordinar el grupo, pero también tengo muchas ganas de moverme a otras cosas, incluso ausentarme poquito y volver a ver todo desde afuera.

Y Ary… Salimos el jueves. Nos vimos en el Dairy Queen. Una hora y media. Me encanta, y aunque tengo un año y medio sin saber exactamente por qué, definitivamente la única forma de descubrirlo va a ser así, conociéndola. Y si ella no tiene problemas con salir y que solo seamos los dos, bueno, yo no me voy a quejar. A nadie le hace daño.

Y ya. Voy llegando de la twittmxl2 (juntada de twitteros mexicalenses + gente de Tijuana y así), donde me tomé una cerveza solo porque nunca me había tomado una con el bugi Corazón rojo. Me sirvió para comprobar que no pisteo porque, vilmente, no me gusta la cerveza… Eso si, la cura random de conocer gente que primero conoces por Internet y luego en la vida real, es única.