
Inspirado por lo leído acá.
Hoy sale el nuevo juego de Pokémon en Estados Unidos, la quinta (¡quinta!) generación ya.
No batallé para saber cuál será mi starter de esta generación: Freaking Snivy. Lo nutria gay no me atrae ni lo mínimo, el puerquito se me hace curadilla, pero mira esa freaking serpiente con la cara levantada y su cara de “¿tu qué güey?”. Gotta be mine.
Me puse a recordar que starters he usado en las generaciones pasadas. En la versión roja escogí Charmander, como seguramente lo hicieron todos los niños de 9 años que jugábamos Pokémon por primera vez. ¡Se convertía en un dragón dude! También recuerdo que lo tenía con Ember, Flamethrower, Fire Blast, y Cut. Hey, recuerden, 9 años…
En la siguiente generación recuerdo que leí y me aprendí de memoria la guía oficial antes de empezar a jugar. Era todo un experto de esa generación, sabía stats, ubicaciones, tipos… Pero no tenía el juego. Había ya dibujado todo mi equipo con técnicas y todo, y cuando por fin tuve mi versión plata, escogí a Cyndaquil. Lo fui entrenando como lo tenía planeado, y luego perdí mi juego. Fue muy triste, en serio, ni siquiera terminé de evolucionar a Cyndaquil hasta Typhlosion. Luego pude empezar un nuevo juego, y comencé con Chikorita, y le guardo un lugar especial, aunque Meganium esté bien chafa.
Para la tercera generación tampoco batalle: Treecko. Y por el puro diseño de gecko cool, superior al pollito de fuego y el… Cosa azul con cachetes de piquitos… Y me gustó mucho. A esta generación entré completamente a ciegas, así que nunca esperé que al evolucionarlo hasta Sceptile, tendría un tipo planta cuyas fortalezas eran el ataque y la velocidad… Medio raro, pero divertido. Luego descubriría que Mudkip era mucho más competitivo, pero meh, Treecko me sigue gustando más.
Finalmente, en la cuarta, batallé un poco más. La tortuguilla me gusta un chorro, el changuillo se miraba interesante, y el pinguino tenía cosas interesantes en la última evolución. En un volado con una moneda de tres caras, terminé con Chimchar, el changuito, y wow. Nunca esperé que al evolucionarlo hasta Infernape encontraría a uno de mis Pokémon favoritos entre los 493 que había para entonces. Era una freaking navaja suiza, con técnicas super variadas, y que se la jugaba todo a pegar fuerte y rápido, que si te pegaban valías queso. Era fuerte, con buen diseño, y divertido! Todavía lo tengo, y sería para mí lo que Pikachu es para Ash.
Ya me muero por jugar esta generación. Ando cazando el rom como loco, pero como sé que tendría que compartir el DS con mis hermanas, quiero comprarme esto. Es un gasto “grande”, pero lo vale. Pienso vivir las malas y buenas consecuencias que pudiera haber.
Ah, y con esta nueva generación, son ya 649 Pokémon diferentes. Estuve a punto de tenerlos todos en la cuarta generación, solo me faltaron 9. Así que empiezo con 484, pero los tendré todos un día, you’ll see.