Este fin de semana por fin conocí dos cosas de las que había oído hablar mucho, pero nunca las había podido tener entre mis manos. Primero, euros: Son feos. Grotescos. Sin chiste:
Están bien sosos, sobre todo comparados con los dólares, y no se diga con los pesos mexicanos:
(Ojo: Y no me fui con los de 100 conmemorativos del aniversario de la Revolución)
Además, me parecieron todavía más feos cuando los toqué. El papel está bien chafa, y son mas cortos, pero más altos. Creí que no iban a caber en la cartera. Eso si, están bien pinche caros…
Por otro lado, algo más bonito: Mis nuevos Vibram FiveFingers:
No todos son fans, pero yo los vi y me enamoré. Tal vez hubiera preferido otro color, pero they feel good, man. Batallé al principio para ponérmelos, y se sentían raro (creo que tenía chuecos unos dedos del pie izquierdo), pero now they just feel natural. Me los llevo a Austria junto a unos Skechers más formales, unos Adidas más sport y unas chanclas más equis.
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