Nunca, nunca, nunca de los nuncas había ido a jugar retas de futbol al parque. De hecho cuando salí y le avisé a mi abuela, los dos nos quedamos con cara de “si, tardé 20 años en decirlo/escucharlo”.
Total, estaba acordado que llegáramos a las 8:00. Yo andaba en algo de la escuela y llegué a las 8:20 o algo así. Solo estaba el Chicky, y le tuvo que hablar al Memo para recordarle y que fuera al parque (prácticamente le compró la ida, el Chicky le dio dinero para gasolina…).
Le platiqué mi patoaventura de la clase de Redes en lo que llegaba el Memo. Llegó, traía una balón que parecía el Jabulani pero peor, y con eso pateamos un rato. Esperamos a que llegaran los Angelus, y ahí medio se armaron las retas con un tal Pepe que se nos anexó.
Empecé en una reta con el Chicky, el Mike, y el tal Pepe. Jugamos contra el Memo, el Gama, el Rorris, y el futuro Yosgart Gutiérrez. Perdimos, entraron unos desconocidos del barrio, y el Chicky se pasó con la otra reta porque prefirieron hacerlas de 5.
Duraron un rato, y ya volvimos a entrar el Mike, Pepe y yo. Pero como el Rorris se lesionó (mentiras, se fue a con la novia), el Mike se fue a la otra reta, y yo terminé con el Pepe y otros tres batillos desconocidos. El Pepe éste ya me había dado la ligera impresión de ser un poco… Raro… Y antes de que empezaran a jugar (tardaron como 15 minutos en calentar o quién sabe qué), me dijo “eh wey, yo fumo mariguana!”. Yo cité al ilustre Alan Alberto “Vala” Valadez y dije “AH OK”, y mejor me fui a la portería, viendo que otros dos también le entraban a la mariguana y que a fin de cuentas, ni me sabía sus nombres así que iba a cortar la fluidez del juego.
Total, no sé si porque ya estaban muy cansados los de la otra reta o porque el 60% de mi equipo reprobaba el anti-doping, pero ganamos. Terminé con el clásico raspón en la rodilla izquierda (yo creo que empezaré a porterear con pants) y nuevos amigos! (?). Mis vacaciones llevan un perfecto balance entre actividad y tirar hueva. Y que bueno, espero que así siga, pero con menos pinche calor…