Éstas últimas dos semanas he visto como el Dieguito aprende a qué botón picarle para que vuelva a empezar un video en YouTube. Se la paso bailando la canción de Los Imaginadores o “Loca” de Alex Syntek.
Hoy fuimos al cierre de la Brigada 52 Jr., en la que estuvieron 3 muchachos de Medalla. De manera muy tonta e inconsciente tenía deseos de que salieran y de abrazarlos, de que platicáramos todos los detalles y sentimientos de este fin de semana que nunca olvidarán. No me acordaba que en este asunto, mi papel no es más que el de un instrumento; ellos salieron con ganas de ver a sus familias y regresar a casa a organizar la mente. Pero hey, por lo menos estoy seguro de que tendré asiento de primera fila para poder ver todos los frutos que estos muchachos darán, además de que nadie me impidió cantar el “Sueño Imposible” con todas mis fuerzas…
El sábado, a las 3:43 de la madrugada, me despertó mi abuela. Llevaba apenas dos horas dormido, pero sentí como que habían pasado apenas 2 minutos. Pasó que mi abuelo ha de haber pensado “eh, pues me paro un rato a ver qué pex”, y terminó tendido a un lado de la cama. Fui a levantarlo y a ponerlo otra vez en la cama; como que ya le agarré la maña y hasta lo siento ligerito. Después, al medio día, como que volvió a intentarlo y otra vez terminó en el suelo. Lo volví a levantar pero no le dije nada a mi abuela, ya lo regaña demasiado. Mis oraciones por mi abuelo son una mezcla rara entre esperanza de que mejore y al mismo tiempo que su lucha termine de la manera más rápida e indolora posible. A ver si el próximo fin de semana hay tiempo y clima y lo llevamos por ahí a pasear.
Este fin de semana fue tan bonito. Fui al que probablemente es mi concierto favorito del Chicky hasta la fecha, adelantamos tareas y estudiamos para exámenes, fue la Brigada de los muchachos, vi a mis amigos, el grupo vivió una tarde completísima, Ary me tuvo suficiente confianza como para pedirme que pasara por ella, casi terminé de vender los boletos del cetys (¡ftw!). Y ahí vienen tres semanas de delicioso cierre de semestre.
Me encanta ver la vida así, partida en momentos, etapas, sin que precisamente todos vivamos lo mismo a la misma edad y de la misma manera. Cada momento con sus pros y contras, y siempre siendo consecuencia y antecedente de otros momentos. Así la vida se me hace larga, plena y duradera. Hay gente que ve la vida como un instante. Quizás falta que me amenacen de muerte o que me diagnostiquen una enfermedad terminal, para que entonces si vea la vida con la misma urgencia que ellos. Pero neta, no es que no la valore suficiente, ha de ser nomás otra forma de rara de verla…
PD: Soy de los primeros (?) afortunados:
Ojo a la variedad de los discos que aparecen ahí. Eso es posmodernismo.
awww! por eso me encantan tus posts :)
ResponderEliminarSentí la piedrita cuando dijiste que había quienes ven la vida como un instante. Yo creo que es una larga colección de instantes, muchos, donde te roban el aliento uno a la vez. Espero, de corazón, que tu abuelo mejore; el mío se fue demasiado pronto, y su despedida duro demasiado tiempo. Espero todo salga bien.
ResponderEliminarY si, the oatmeal es la ley :)
ay si ay si!!! soi d los primeroos!!!! ¬¬
ResponderEliminarya me enoje U_U
@Pancake: Si pensé lo de la piedrita, pero en serio, no fue si no hasta que terminé la oración y lo relacioné con tu post (el cual por cierto, me encanta).
ResponderEliminarSaludos a todos :)