Llevo una rachita de peligrosos, pero aun controlados, días de improductividad.
Un día de improductividad es un día en que teniendo pendientes, como tareas o cosas que preparar para el grupo, no las hago. En realidad el día entero no es improductivo porque en la mañana voy a la escuela y si hago algo, pero lo llamamos así de todas formas.
El miércoles salí a las 6 de la escuela y fui a recoger a mi perrito nuevo. Hay un conflicto muy fuerte con el perrito. Según mi mamá no se puede llamar Bolt, porque “que naco, ni que fuera (yo) un niño”. Tampoco MKII. Teddie, como el de Persona 4 si lo aceptó, pero no sin fregarlo con el apellido “Forever”. La cartilla de vacunación del perrito dice “Nombre: Teddie Forever”. Y luego yo soy el naco…
El jueves fuimos a Telnor por nuestro módem inalámbrico (si, uso la lap atada a un cable ethernet), y no nos lo tuvieron. Que porque todavía le faltaba tiempo a una firma o algo así, y eso que nos dijeron que fuéramos desde el martes. Pues nos fuimos enojados y el deibid me habló que si podía esperar en la casa a que fueran por él. Con el deibid en la casa y juego nuevo (Mirror’s Edge, que bajé en dos días gracias a la deliciosa, babeante y super rápida velocidad de bajada de la red del CETYS, va como a 400KB/s), pues otra vez me quedé sin hacer tarea.
El viernes tuve clase de dibujo técnico y fue un curadón. Parece clase de relax, con casi todos bien calladitos y dibujando tranquilos. Digo casi todos porque no falto alguno que otro que esté/estemos diciendo idioteces o cantando canciones de Katy Perry. Después de ahí fui al Starbucks con el Timmy, esperamos al Bugi y al Saúl. Como siempre, curas idiotas que no puedo recordar una vez que salgo de la casa del Timmy. El 50% tienen que ver con referencias de los Simpson.
El sábado, estuvo tan pro. El mejor día de St. Valentín de mi vida. En la mañana planeé lo que haríamos en el grupo. Me agüitó un chorro que la Karina me hablará bien emocionada para si iba a haber grupo y no fue en la tarde. De todas formas, de lo que se perdió la pobre. Asistieron todos menos Karina, y tuvimos un grupo con temática de la amistad. Y hubo de todo, tema, galletas, abrazos, oración como debe hacerse, albures, chistes, bailes, disfraces, sorpresa al instante, pasteles de crema gigantes, etc. Ya nos hacía falta una sesión de verdad, no estar viendo películas semana tras semana.
De ahí dejé a los seminaristas, le di raite a mis abuelos, y cuando llegué a mi casa ya estaban el Chema, Deibid, Cataño y Mony (con mi perrito) esperandome. Que un café que noséqué. Pues bueno, era St. Valentín y sábado y de noche y el domingo tengo todo libre para tareas pues ya que. Holy shit, que bueno que fui. Me divertí bastante, y me cansé mucho de tantas risas y gritos.
Fuimos primero por Potter, que sinceramente ni conocía, solo la había visto una vez. Es bien chila! Nos regaló paletitas y de ahí nos dijo que si íbamos por un amigo suyo que estaba de visita en la ciudad y no veía desde hacía un año. Pues ahí vamos, desde ahm… Por el Nuevo Mexicali hasta la ciudad deportiva. Recogimos al muchacho, y resultó ser bastante buena onda. Se apellida Farfán y así le estuvimos diciendo toda la noche. Yo le dije que le daba 2 pesos si me dejaba decirle Foquita el resto de la noche pero no me peló. Hay que admitir que se portó muy bien para no conocernos y no quejarse ni nada de nuestras curas raras.
Total, después de recogerlo, quisimos ir a un café. Fuimos a uno atrás a un lado del Brittish, noup, muy lleno. Que al 1 800, está bien escondido y no ha de haber gente. Noup, cerrado. No pues que al 8 1/2. De lado a lado de la ciudad, fuimos al 8 1/2, y que bueno. Apenas entrar, vi a la cajera y, ay Dios. Ay Dios. Es hermosa! Tan bonita. Yo quería sentarme adentro para poder verla pero todos quisieron salir. Había varias parejitas y nosotros, un grupo de siete. Pedí un baguette y un chai especias. El baguette tenía demasiada mayonesa pero el chai estuvo bueno. La cajera bonita de la entrada también la hacía de mesera, así que siempre si la pude ver más. Resultó que es amiga de la Potter, quién por cierto se lució con unas anécdotas de llamadas extrañas que recibe en Telvista. Un curadón. Como a las 11:30 ya nos corrían, y estaba tan decidido a decirle a la cajera que que bonita es (por el simple hecho decirle, de a ella regalarle más autoestima de la que ya ha de tener, y por el espíritu del día), pero entre que nos corrían y que andaba ocupada y que me dio frío sinceramente, no le dije! Ahora queda en mi un maleficio y voy a tener que ir a ese café que ni me gusta tanto para decirle que es muy bonita. Tengo que.
De ahí, al parque de los hippies. Vueltecillas, vueltecillas, eh que, a dejar al Deibid y a la Potter solos. Como media maldita hora con ellos sentados a treinta metros de nosotros y nosotros papaloteando, y una señora sordomuda que pide dinero dándote un papelito nos pidió dos veces! Aparte de que se me hace taaaaaaan kiddie eso de irnos y dejarlos solos, creo que al final ni pasó algo. Ni lo que esperaban ni lo que no esperaban, nomás nada.
Ya prácticamente cuando salimos del parque hippie se empezó a acabar la velada. Fuimos a dejar a Farfán porque tenía que despertarse a las siete de la madrugada, dejamos a Potter con un amigo suyo, vecino del Timmy, de ahí a dejar al Cataño, luego a Mony, y luego a mí (again, eso de andar de lado a lado de la ciudad). Yo para cuando íbamos a dejar Mony ya me estaba quedando dormido. Era como la una y media pero me había levantado a las seis y media y reído y gritado mucho (MARIGUANA, UNA PIJA DE CHINO, etc…). Le agradecí mucho al Chema y al Deibid, los despedí, y lo mandé a por su lechita y a dormir.
Ahorita en la mañana según yo tenía planeado escribir esto, meterme a bañar, irme a misa y todo el día de tareas. Pero es el cumpleaños del Rafita! Faltar sería penado por mi familia y mi conciencia, así que me llevaré la lap y unos cuadernos y allá hago la tarea. Además no hay que dejar pasar pizza y spaghetti gratis.