Acabo de ver el final de The Office. No es spoiler, pero Pam cierra el show con esa frase. Así, eso es lo último que se dice en el show que duró casi 9 años.
Y si, si tengo ese overload sentimental y calientito que me da cuando termino un libro, una serie, o una experiencia que de antemano se cuándo termina. De alguna manera me siento agradecido con éste show, como si le debiera algo, como si ellos me hubieran dado y dado tanto. Algún día les daré mi dinero comprando todas temporadas en blu-ray, pero en lo personal, pienso hacer de esa frase de Pam un nuevo mantra de vida.
Los últimos dos o tres meses me he sentido increíble. Hay momentos en que te miras al espejo y te gustas. Te miras, te acuerdas que eres tú, y te sientes feliz. Te sientes a gusto. Que poco te falta, y ese poco lo estás trabajando. No es una actitud sobrada o soberbia o conformista. Es una idea de que estás bien y tienes la fórmula para seguir así.
Antes he mencionado eventos importantes, como viajes o reconocimientos, que me han puesto muy feliz. Eso está bien como una inyección de autoestima. Pero si algo me ayuda a mantener una buen humor y actitud positiva en mi vida, es lograr una cotidianidad constante, formular, trabajada. Saber bien como empieza y termina un buen día, y repetirlo, repetirlo, repetirlo. Y luego saber donde hacer los tweaks chiquitos, donde se necesita quitar, poner, menos ejercicio, mas dormir, 1/4 más de avena en las mañanas, fines de semana sin café, cuándo gastar, cuándo ahorrar, en qué gastar, qué hacer más, qué hacer menos.
La estocada perfecta no es más que la última en una serie de muy buenas estocadas.
Habrá quien diga que lo mío es una falsa ilusión de seguridad, que se derrumbaría al menor atentado contra la rutina o si no viviera solo para mí. Lo primero lo remedio simple y sencillamente recompensando. He comenzado a cuantificar tanto las cosas en mi vida, que si un parámetro se excede, solo tengo que rebajar otro. Y aún tengo mucha área de mejora para un control aún más fino. Lo segundo es sencillo: Si voy a tener a alguien más en mi vida, será alguien que se adapte a éste rollo.
Y entonces, cuando sientes que cada día estás generando valor, no necesitas grandes eventos disruptivos en tu vida para hacerte feliz y mantenerte ocupado. La pura calidad de lo ordinario te llena, y al mismo tiempo, te da seguridad de buscar nuevas cosas que agregarle, como viajar, subir una montaña, o aprender algo nuevo.
Pam está tan en lo correcto. El punto es que hay mucha belleza que encontrar en lo ordinario. Es más, cada que empezamos a listar a "los raros con los que trabajamos", nos damos cuenta de lo únicos y extraños que son. Están siempre ahí, entre 5 o 7 días a la semana, y aún así los consideramos raros. Pero cumplen con lo de la belleza en lo ordinario.
Gracias Pam. Gracias Michael, Jim, Dwight, todos. Gracias The Office. Los seguiré viendo el resto de m ivida. Serán algo a lo que me sienta seguro de volver y sentirme bien. Una bella y ordinaria cosa.
My world, suitted for your eyes
Agujereando el destino de un universo beligerante
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miércoles, 22 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
El Nevado de Colima
Toda la semana quise escribir sobre esto, pero no encontraba el momento. Igual sirve que mi cabeza ya recuperó oxígeno se me bajó un poquito el hype.
El Nevado de Colima es un volcán inactivo, más o menos a 2 horas de Guadalajara (o 1:30 de Tlaquepaque, que es donde vivo). Un compañero del trabajo organizó la ida, y varios aceptamos y nos lanzamos.
La neta no sabía a lo que iba. Tenía una idea, pero al final fue un viaje diferente a lo que esperaba. Creí que era una paseíto tipo Hallsttat, Pero no, ésto si iba más en serio.
Lo primero fueron 16 Km de subida. Algunos iban en carro, y lo iban parando cada 4 Km. Eran nuestros checkpoints para tomar agua o lo que se nos ofreciera. Un batillo si se aventó todo eso corriendo, mis respetos. Yo ya a los 13 Km iba cansado. Le seguí más por orgullo que por otra cosa. Y qué bueno que últimamente como de poquito en poquito durante todo el día, en vez de 3 veces muy fuerte. Los paquetes de zanahoria y los snickers fueron awesome en esa subida. Empecé como a las 9:30 y terminé como a las 13:30.
Los últimos 4 Km los subí solo. Se sentía bien ir haciendo ese esfuerzo físico e ir meditando un montón de cosas al mismo tiempo. Después de esos 16 Km, pagamos para entrar al área de acampar. Encontramos unas cabañas, y adentro pusimos las tiendas de campaña. Afuera hicimos una fogata, y ahí estuvimos el resto del día. Platicamos de todo, algunos jugaron cartas, Celis era una máquina de mantener la fogata. Comimos un buen, y eso me tenía súper feliz. No importaba las calorías que consumiera, sabía que las iba a perder o ya había quemado las suficientes en los 16 Km.
Hubo un montón de cosas que me molestaban. No bañarme, el frío, me dolían los pies, las piernas, la cabeza, pero aún así, al siguiente día, como a las 8:30, estábamos listos para seguir subiendo. Caminamos fácil otras 2:30, como 6 Km. Por fin empezaba a haber buenas ubicaciones para buenas fotos. Llegamos al punto en que los carros no podían seguir subiendo, y caminamos hasta mi milestone personal: Las antenas.
Todavía algunos siguieron subiendo como medio Km más, hacía el pico más alto. Pero ya era un camino muy difícil: Sin sendero, entre pura arena y luego un poquito de escalar rocas. Solo tres lo hicieron, los más pros del grupo. Yo me puse a disfrutar la vista, y hasta aproveché para hacer check-in y hablarme a mi mamá. Para la próximo igual y si me aviento toda la subida.
Bajé caminando hasta el campamento, recogimos las cosas, y nos fuimos. Me dolía un chorro la cabeza, y creí que era por la falta de café, pero solo necesitaba comer. Lo necesitaba urgentemente.
Al final me sentía tan bien y tan orgulloso de mí mismo. Fue uno más de esos pequeños triunfitos de los que te puedes sentir súper orgullosos porque los buscaste y sacaste tu solito. Si me dijeran que el próximo mes volvemos a ir, volvería ir. Solo que ahora si bien preparado.
viernes, 3 de mayo de 2013
Creo que me da miedo jugar Bioshock Infinite
Me acabo de dar cuenta de que si el juego me encanta, prende, emociona, apasiona y siento unas ganas imperiosas de platicarlo y discutirlo con alguien... No voy a tener con quien.
Casi hace que piense si debería jugarlo o no.
Casi hace que piense si debería jugarlo o no.
martes, 30 de abril de 2013
Una foto al mes: Abril 2013
Se me complica mucho escoger una foto para éste mes. No saqué la E-P1, porque nunca hubo un evento en el que quisiera ponerme en modo fotógrafo. Y no es que me faltara inspiración, o equipo, ni nada parecido. No todo es enmarcar y capturar, y en hay momentos en que me gusta fotografiar bien algo. En todo el mes no hubo momento así. Pensé que tal vez en el evento de Selva Mágica habría alguna oportunidad interesante, pero pues preferí disfrutar las montañas rusas sin preocuparme mucho de tomar fotos.
Lo que pasó, más bien, es que tomé un montón de fotitos regadas por mis perfiles de redes sociales, que describen muy bien mi mes. Hay algunas en Instagram, otras en Facebook, Twitter, etc. Los Killers, Selva Mágica, entrenamientos de futbol, Milka en Liverpool, Galaxy Note II, todo un fin de semana solo en la casa, premios en el trabajo, mi abril estuvo costruido de muchos detallitos chiquititos bien bonitos. Y voy a escoger el más sútil y sencillo de todos:
Lo que pasó, más bien, es que tomé un montón de fotitos regadas por mis perfiles de redes sociales, que describen muy bien mi mes. Hay algunas en Instagram, otras en Facebook, Twitter, etc. Los Killers, Selva Mágica, entrenamientos de futbol, Milka en Liverpool, Galaxy Note II, todo un fin de semana solo en la casa, premios en el trabajo, mi abril estuvo costruido de muchos detallitos chiquititos bien bonitos. Y voy a escoger el más sútil y sencillo de todos:
"Nada importa. Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo"
Disfruté muchas cosas de "Nada", de Janne Teller. Tanto el contenido, como la manera en que llegó a mí. No necesito hablar del encanto de un libro físico en estos tiempos. Mi papá estuvo insistiendo en que lo comprara y lo leyera. Me preguntaba a diario que si ya lo había terminado. Y lo hice, fui a comprarlo, y lo leí, tal cual como me dijo mi papá. En el proceso, me di cuenta de lo bien que me sentía de que, aunque vivo solo y yo decido como gasto mi dinero, no tenía ningún problema con obedecer a mi papá que está a más de 1800 kilómetros de distancia. Y sin embargo lo hice, y con mucho gusto. Escucho y sigo todos los consejos que me da, y me pone turbo feliz que me hable nada más porque si, para saludar. Y que encima me esté recomendando libros y películas, es como si me quisiera seguir enseñando lecciones por el medio que pueda. Lo aprecio muchísimo.
Si nos movemos al contenido del libro, hay todavía más que platicar y discutir, porque la forma en que está escrito el libro facilita el análisis junto a otras personas. Es sencillo rozando lo simple e infantil, pero es una bala disparada directamente a las bases que según nosotros vamos construyendo conforme crecemos. Creemos que podemos sostener nuestras vidas en el amor, las posesiones materiales, nacionalismos, familia, sexualidad, religión, logros, intelectualismo, y un montón de cosas más a las que otorgamos significado, a veces nada más para no volvernos locos y sentir que no le encontramos propósito a la vida. ¿Y qué pasa si llega alguien a desafiar y hacer temblar esas bases?
Si alguien lo lee contáctame. Le invito un vino para platicar.
La foto en sí no es la gran cosa. Quizá el mayor mérito sea que la tomé con el Note II en una estación del tren ligero de Guadalajara, un auténtico acto de valentía. Pero bueno, así son las fotos, mitad técnica, mitad creatividad, y completamente llenas de significado.
lunes, 22 de abril de 2013
Logros queditos y personales
Ahi está, enmarcada y colgada mi fotografía de Hallsttat, adornando los pasillos de Intel GDC. Por alguna razón los que la pusieron decidieron que "Fernando Loaiza" era un pseudónimo mucho más artístico para mí. Si funciona los contrataré como representantes.
Cuando fui a tomar ésta foto, pasó una persona, y se detuvo a leer la descripción y ponerle más atención a la foto. Sucedió una conversación más o menos así:
Batillo leyendo mi descripción: "Jum... Jum... Ay si, ya mero Austria jaja". Mira la foto, vuelve a leer la descripción. "Nah no mames".
Yo: "¿Jaja qué tiene?".
Batillo: "Pues es que Austria, ¿tú crees? Ya mero".
Yo: "Si, es que me fui de intercambio".
Batillo: "Ah... ¿Fuiste tú?". Mira mi foto en la descripción. "A la, si eres tú... Pues está bien padre tú foto, ¿andabas en Austria?".
Yo: "Si, y pues, en realidad lo chilo de la foto es el post-procesado, las otras tienen más técnica en la cámara, ésta resalta mucho por el efecto de desenfoque que le metí después para darle ese look como de maqueta".
Batillo: "Ah ok... No pues felicidades...". Va y mira las otras fotos. Regresa a ver la mía "Órale órale, ¿Y en qué grupo estás?"
Yo: *Información que no estoy muy seguro de si es confidencial así que mejor no digo*
Batillo: "No pues que padre, y no dice en qué lugar quedó, ¿en qué lugar quedaste?".
Yo: "Tercero".
Batillo: "¿Tercero? Nah, ¡si está mejor ésta que las otras!"
Yo, incómodo: "Jajaja gracias"
Batillo: "No pues... Que padre que fuiste a Austria".
Yo: "Gracias gracias".
Y mejor me fuí. No entendí si lo último era como "Que padre que fuiste a Austria porque obvio retratar Austria te dió ventaja sobre los otros", pero así lo sentí.
Whatevs, ver mi foto ahí colgada tiene varios significados para mí. Me ayuda a contenerme de comprar más equipo de fotografía, porque me recuerda que mi única foto que ha ganado un concurso, la tomé con una point-and-shoot sencilla. Me recuerda que estoy en una edad donde todavía puedo hacer y deshacer, subir y bajar, destruir y construir un montón de cosas. Y al chile, me hace pensar que si tengo un poquito de talento para la fotografía, y que si puedo crear expresiones artísticas que susciten respuestas emocionales. Sonará a una mamada, pero es algo que veo que mis hermanas hacen casi casi dormidas. So, yeah, big deal para mí.
sábado, 20 de abril de 2013
Supe que mi vida había cambiado
Cuando vi que me había acabado las calorías del día, y salí a correr 5 Km para juntar 470 calorías y poder cenar.
El año pasado ésto me hubiera sonado muy extremo. De la uni para atrás, una reverenda mamada...
El año pasado ésto me hubiera sonado muy extremo. De la uni para atrás, una reverenda mamada...
jueves, 11 de abril de 2013
Tres momentos de sorpresiva certidumbre
Número uno:
Estábamos viendo Pitch Perfect/Notas Perfectas. Era la parte final de la película, cuando están cantando y tienen al público turbo prendido (c'mon, es predecible, no es spoiler). Conforme aumentaba la emoción del público en la película, también aumentaba la del público en la sala. O al menos yo eso sentía. Quería apretar el brazo de alguien de pura emoción y felicidad. Por alguna razón, estaba cierto en que si volteaba, Rocío iba a estar apretando el brazo de Héctor. Y si, lo tenía agarrado del brazo izquierdo. Yo no pude apretar a nadie, y me pegó un micro momento de tristeza antes de volver a la película.
Número dos:
Estábamos comiendo los de siempre. Viendo futbol en las pantallas de siempre. Yo estaba un poquito de mal humor, algo que no pasa siempre, pero ése día cosas que siempre funcionaban no estaban funcionando, y encima comimos como media hora más tarde. Roma VS Lazio. La Lazio mete éste golazo, y Ale menciona que su ex de la prepa le dedicaba los goles que metía con una camiseta que decía "Te amo Ale", pero que a ella la ponía algo incómoda.
No lo supero todavía. Por favor, ¡Es un gol! ¿Qué otra demostración de afecto pública más awesome hay, que anunciar tu amor por alguien cuando todo mundo te está poniendo los ojos encima? A la verga lo incómodo. Luego dijo que es que estábamos generalizando, seguramente a algunas mujeres si les gustaba eso. ¡Ese no es pedo morra! Obvio que generalizo porque a mí entender dedicar un gol es asombroso y ya quisiera hacerlo o que me lo hicieran, punto. Nunca creí que pudiera existir una opinión diferente, lo daba por hecho. Está bien chilo y todos los queremos.
Desde entonces ya no he visto a Ale igual. En ese momento sentí algo tipo "ya no quiero ser tu amigo". Se mezcló poquito con esa sensación de cuando te sientes ligeramente interesado en alguien, y luego dice algo que te decepciona horriblemente. Estoy cierto en que pasará un buen rato para que lo acepte y deje de afectarme.
Número tres:
Estábamos cotorreando un técnico y yo en el lab. Simplemente dos veinteañeros batallando con plataformas y esperando que llegue el viernes para jugar futbol. Ése lindo tipo de relación laboral entre personas de diferente rango pero que se llevan como compas. Tengo desde Skyworks conviviendo con técnicos.
En eso llega uno de los jefes, Porfa trae tus cosas, vamos a hablar afuera. Pasan unos 10 minutos, regresan por más cosas del técnico, No el cuaderno no me lo des si tiene cosas personales, ah ok, entonces dejáselo a otro técnico. Y ya bye, se fue. Pregunté e insistí 4 veces que había pasado, y las respuetas fueron "¿Qué necesitabas?, "Ya no va a estar con nosotros", "Ya no va a estar con nosotros", "¿Qué necesitabas?".
Hoy volví a tocar el tema con el mánager, y a través de razones muy buenas, me convenció de que las cosas así deben de ser. Rápidas y limpias. A fin de cuentas, cuando renunciamos, nosotros se la aplicamos a los jefes de la misma manera. Lo que me impactó realmente fue la brevedad en que pasó todo, y cómo nadie mostró ni la más mínima reacción. Al día siguiente ya teníamos a otro técnico. Y para mí fue una sacudida fuerte, aquí (y en cualquier otro lado, realmente) a cualquiera lo pueden correr no de un día a otro, de un minuto a otro.
En el fondo es lógico, y casi casi natural. La certeza de la fragilidad laboral.
Estábamos viendo Pitch Perfect/Notas Perfectas. Era la parte final de la película, cuando están cantando y tienen al público turbo prendido (c'mon, es predecible, no es spoiler). Conforme aumentaba la emoción del público en la película, también aumentaba la del público en la sala. O al menos yo eso sentía. Quería apretar el brazo de alguien de pura emoción y felicidad. Por alguna razón, estaba cierto en que si volteaba, Rocío iba a estar apretando el brazo de Héctor. Y si, lo tenía agarrado del brazo izquierdo. Yo no pude apretar a nadie, y me pegó un micro momento de tristeza antes de volver a la película.
Número dos:
Estábamos comiendo los de siempre. Viendo futbol en las pantallas de siempre. Yo estaba un poquito de mal humor, algo que no pasa siempre, pero ése día cosas que siempre funcionaban no estaban funcionando, y encima comimos como media hora más tarde. Roma VS Lazio. La Lazio mete éste golazo, y Ale menciona que su ex de la prepa le dedicaba los goles que metía con una camiseta que decía "Te amo Ale", pero que a ella la ponía algo incómoda.
No lo supero todavía. Por favor, ¡Es un gol! ¿Qué otra demostración de afecto pública más awesome hay, que anunciar tu amor por alguien cuando todo mundo te está poniendo los ojos encima? A la verga lo incómodo. Luego dijo que es que estábamos generalizando, seguramente a algunas mujeres si les gustaba eso. ¡Ese no es pedo morra! Obvio que generalizo porque a mí entender dedicar un gol es asombroso y ya quisiera hacerlo o que me lo hicieran, punto. Nunca creí que pudiera existir una opinión diferente, lo daba por hecho. Está bien chilo y todos los queremos.
Desde entonces ya no he visto a Ale igual. En ese momento sentí algo tipo "ya no quiero ser tu amigo". Se mezcló poquito con esa sensación de cuando te sientes ligeramente interesado en alguien, y luego dice algo que te decepciona horriblemente. Estoy cierto en que pasará un buen rato para que lo acepte y deje de afectarme.
Número tres:
Estábamos cotorreando un técnico y yo en el lab. Simplemente dos veinteañeros batallando con plataformas y esperando que llegue el viernes para jugar futbol. Ése lindo tipo de relación laboral entre personas de diferente rango pero que se llevan como compas. Tengo desde Skyworks conviviendo con técnicos.
En eso llega uno de los jefes, Porfa trae tus cosas, vamos a hablar afuera. Pasan unos 10 minutos, regresan por más cosas del técnico, No el cuaderno no me lo des si tiene cosas personales, ah ok, entonces dejáselo a otro técnico. Y ya bye, se fue. Pregunté e insistí 4 veces que había pasado, y las respuetas fueron "¿Qué necesitabas?, "Ya no va a estar con nosotros", "Ya no va a estar con nosotros", "¿Qué necesitabas?".
Hoy volví a tocar el tema con el mánager, y a través de razones muy buenas, me convenció de que las cosas así deben de ser. Rápidas y limpias. A fin de cuentas, cuando renunciamos, nosotros se la aplicamos a los jefes de la misma manera. Lo que me impactó realmente fue la brevedad en que pasó todo, y cómo nadie mostró ni la más mínima reacción. Al día siguiente ya teníamos a otro técnico. Y para mí fue una sacudida fuerte, aquí (y en cualquier otro lado, realmente) a cualquiera lo pueden correr no de un día a otro, de un minuto a otro.
En el fondo es lógico, y casi casi natural. La certeza de la fragilidad laboral.
lunes, 8 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
Una foto al mes: Marzo 2013
Tomé muchísimas fotos este mes. Tan solo de mi E-P1, terminaron en las redes sociales más de 200 fotos. Poncitlán, el zoológico, el DF. Son casi seis fotos y media al día. No tengo la más mínima de con cuál quedarme. Está la del flamingo que se fue directo a mi portada de Google+. Están las fotos en que salgo cargando borreguitos y luego matando peces. También hay varios momentos muy cool capturados en Instagram.
Pero creo que lo más sensato es poner una del DF. Son, por mucho, las fotos con más intención, técnica, y sentimiento que tomé en el mes.
La foto habla por sí sola. Es de esas que espero generen conversaciones con mis hijos y nietos, platicando la historia completa detrás de la imagen.
Pero creo que lo más sensato es poner una del DF. Son, por mucho, las fotos con más intención, técnica, y sentimiento que tomé en el mes.
La foto habla por sí sola. Es de esas que espero generen conversaciones con mis hijos y nietos, platicando la historia completa detrás de la imagen.
martes, 19 de marzo de 2013
Fuimos al zoológico
Me prende ir al zoológico. Creo que en general, me emociona ver de cerca a un montón de animales diferentes. Algo dentro de mí resuena cuando me enfrento a una variedad de especies, es como Pokémon. De hecho, es como Pokémon Snap. Si tiene que ver con el reino animal, es casi seguro que me interesa.
El zoológico de Guadalajara no está mal. Una vez mi papá me dijo que, como el primer zoológico que conocí fue el San Diego Zoo, el resto de los zoológicos en el mundo me iban a parecer poca cosa. Era como si ya me hubiera spoileado todos los zoos. Y tal vez es cierto, ya ningún zoológico me parece tan grande y vasto como el de San Diego, y nunca me podré acercar tanto a los animales como cuando me llevaban al zoológico del Caliente, en Tijuana. Pero bueno, los animales son animales en todos lados, y siempre se siente padre ver por fin algo que no sea un perro o un gato.

Compramos el paquete que te deja entrar a los extras que tiene el zoológico: Acuario, safari, y tren. Es entretenido y te avientas una buena caminada, perfecta como para irte a comer media pizza saliendo, por ejemplo...
El zoológico está en la parte norte de Guadalajara, y está pegadito a la barranca de Huentitán, de donde extraían un montón de piedra cantera para construir catedrales y edificios de gobierno y esas cosas importantes que están en los centros de las ciudades. Fue una bonita manera de pasar el día, sobre todo diferente. Algunos de nosotros hasta aprendieron varias cosas nuevas, pregúntenle a Héctor.
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